Después del fiasco que supuso el enfrentamientode Champions ante el Rosenborg, y tras los traspiés del último tramo de la pretemmporada, que empezó a flojear desde el amistoso de Alzira, queda bastante claro que el Valencia CF no puede permitirse descuidos ante un rival, el Stabaek, que le separa de la primera fase de la árida Liga Europea.
Jugar en un estadio con césped artificial y totalmente cubierto, ante un rival mucho más rodado no deberían ser excusas para eliminar a un equipo que es muy inferior, aunque la experiencia de la eliminatoria gemela a ésta del año pasado, ante el Maritimo portugués, donde se sufrió más de la cuenta, obliga a poner los cinco sentidos y, previsiblemente, el equipo de gala o lo más parecido al mismo. Sobre todo teniendo en cuenta que, de todas las numerosas bajas que tiene, ninguna es de un jugador clave del equipo salvo, en estos momentos, Rubén Baraja. Además, ni el equipo ni Emery pueden permitirse iniciar la temporada liguera con más dudas. «No vamos a esperar ni un minuto. Vamos a salir a ganar desde el principio. Tenemos mucho respeto a esta competición» aseguraba ya en tierras noruegas.
El Stabek lleva ocho partidos seguidos sin perder, con 7 triunfos, contando todas las competiciones y su mayor rodaje son las principales armas para tratar de sorprender al Valencia, al que su técnico, el sueco Jan Jönsson, ha definido como el rival «más duro y más fuerte» posible.
La marcha del brasileño Alazinho al Trabzonspor turco, ha debilitado al campeón noruego, que quedó fuera de la Liga de Campeones tras perder contra el Copenhague en las rondas previas de forma fácil (3-1 y 0-0).