MOISÉS DOMÍNGUEZ VALENCIA
Permítame que vayamos antes que nada con lo importante: ¿cuándo llega la pasta al club?
¡Que más da, si casi no la vamos a ver! El último trámite es la inscripción de los títulos en el registro y, desde ese momento, se puede disponer de él. De alguna forma, ya está todo claro.
92 millones de euros es como recibir el Euromillón. ¿Cómo llega ese dinero al club: en furgón, en maletín, en cheque que no sea de Dalport...?
Está en una cuenta que estaba bloqueada hasta la finalización el proceso. Entoces se desbloquea y se puede utilizar.
Entonces, dice usted que va a durar poco.
Se debe tanto dinero... el Valencia CF ha perdido mucho dinero en los últimos tres años y ha habido que financiar todas esas deudas. La ampliación de capital sirve para financiar esa deuda. Entendámonos: es para cumplir mirando hacia atrás.
Con lo que, visto lo visto, el presente y el futuro sigue igual de negro, económicamente hablando.
El presente y el futuro sigue siendo igual de delicado y es algo que todos debemos ser conscientes. Nuestro trabajo desde ya está enfocado a esa nueva etapa, en la que estamos obligados a equilibrar definitivamente los gastos corrientes con los ingresos ordinarios. Y eso nos va a llevar dos o tres años.
Eso quiere decir que el próximo presupuesto vuelve a hacer aguas.
Está planteado con pérdidas. De momento, son inevitables. Hay contratos muy importantes que cumplir, créditos que afrontar...
El mensaje de austeridad no suena nunca bien.
Estamos trabajando para intentar que se note lo menos posible. Hemos tenido una política de fichajes basada en buscar calidad, pero con jugadores que tengan un precio más equilibrado, o que vengan libres... y, sobre todo, que quieran venir a jugar aquí.
Pero ya han avisado que, el próximo año, lo más normal tendrá que ser la venta de jugadores.
Habrá que vender jugadores. Hay que ser consciente de que hay que reducir costes, pero que eso debe llevar aparejado el cuadrar las cuentas y, ahora mismo, eso pasa por vender jugadores en alguna ocasión. Hemos conseguido empezar este nuevo proyecto sin tener que recurrir a eso porque era una temporada de inicio. Pero queda mucho trabajo por hacer. Una auténtica cuadratura del círculo.
¿Y el campo?
Tenemos que buscar financiación para continuar la construcción del campo y cuando la tengamos, continuará su proceso. Esto muestra el trabajo que hay que hacer todavía para reestablecer el equilibrio. Y eso pasa por la venta de activos.
¿Recibió alguna recomendación desde Bancaja sobre la conveniencia o no de vender a Villa para obtener o no liquidez?
No he tenido ninguna interferencia en ese sentido. Sí que hemos tenido conversaciones en las que hemos hablado de los recursos propios de que disfruta la entidad, pero nada más. Las decisiones finales han sido mías.
¿Cree que la afición está preparada para pasara temporadas a pan y agua como, por ejemplo, la del Deportivo de la Coruña?
Es que no nos debemos comparar con el Deportivo. Aquí estamos en el tercer club de España, una entidad que genera más ingresos, que reporta socialmente mucho más, que es más apetecible para los jugadores...
Permítame transmitirle un pensamiento que circula entre los analistas: cuando se dijo que la ampliación de capital era "o 92 millones o nada", daba la sensación de que todo estaba preparado de antemano.
No lo crea. Quien propuso esa ampliación era el anterior consejo. Si yo hubiese estado ahí dentro, habría dicho que no fuera una cantidad cerrada. O sea, que se aceptara lo que se recaudara. Quizá había alguien que no tenía claro el éxito de la ampliación.
¿Quiere decir que había una dosis de perversidad en ese planteamiento?
Quizá hay accionistas importantes que, en su estrategia, pensaban que no se cubriría, con lo que todos mantendrían el mismo estatus.
Por cierto, ¿cuándo empezó a estar usted realmente en la órbita presidenciable? Porque nadie se cree que lo suyo fuera de un día para otro.
En los meses anteriores notaba "inputs", pero no los tomaba en cuenta, sobre todo por respeto a Juan Roig. Pero el tema se empezó a mover de verdad a partir del 1 de mayo. De todos modos, siempre quise, antes de nada, que lo supiera Juan Soler. Para la final de la Copa del Rey, el tema estaba avanzado.
Sin boda por Dalport
¿Nos puede relatar cuándo y cómo entró Dalport en su vida?
Estaba en la boda del hijo de Ramón Aznar y, acabando, sobre las cinco y media de la tarde, víique tenía una llamada perdida de Vicente Soriano. A las seis me llamó el entonces secretario, José Pastor, quien me informó de la transferencia de acciones de Juan Soler a Vicente Soriano y de éste a una sociedad que desconocía. Le pregunté si había hablado con Juan Soler. Me dijo que lo había hecho con Enrique Lucas, quien confirmaba la operación.
¿Y entonces...?
Pues tenía otra boda, la del hijo de Jaime Ortí, pero ya no hubo boda. Nos reunimos Javier Gómez y yo con los abogados de Garrigues para empezar a analizar el tema.
¿Cuando empezó a tener claro que la operación de Dalport era una "bacalà"?
Siempre estuvimos viendo que había muchos indicios de utopía en los mensajes que lanzaban. Sobre todo, por las cantidades que barajaban. Pero nosotros siempre estuvimos más pendientes de lo que dependía de nosotros y que lo que fuera a pasar, pasaría. No estábamos preocupados de si ingresaban su parte correspondiente en la ampliación de capital porque los informes que nos llegaban no daban a entender que eso sucediera. Pero siempre era algo con lo que había que contar.
En el fondo, hasta quizá haya sido bueno para Vicente Soriano que ustedes no se fueran cuando se lo pidió: ahora estaría al frente del club y, visto lo visto, sin un clavo para hacer frente al presente.
No quiero pensar en hipótesis. Todos habrán podido ver que he procurado ser respetuoso. A mí, lo que me preocupa es que el valencianismo puede gozar ahora de estabilidad, que se ha cubierto la ampliación, que está avalada...
Hablando de aval, la intervención en ese sentido de la Generalitat ha generado mucho debate.
Lo que sería de difícil explicación sería que hubiesen puesto ese dinero a fondo perdido. Lo que ha hecho la Generalitat, de lo que estamos profundamente agradecidos, es de avalar, que no pagar, una operación que debe ser transitoria. El dinero lo tenemos que sacar nosotros. Aunque han hecho algo muy importante, como es evitar la desaparición del club, ahora no debemos esperar que sean ellos quienes lo sostengan. La Fundación tiene muchos patronos y todos deberán colaborar, con el club por delante.
Ahora viene el tema del reparto. La primera preocupación es el pequeño accionista.
Lo que queremos nosotros, lo que quiere Banncaja, la Fundación, la Generalitat... es que haya la mayor dispersión posible de las acciones. Todos los que quieran o necesiten tendrán acciones.
Las once acciones, necesarias
¿Está claro de verdad que quien no tenga 11 acciones, no tendrá descuentos? Lo digo porque quizá no se ha insistido demasiado en ese aspecto.
Eso es algo que está aprobado desde hace tiempo. Y así se hará. Antes de que salgan los nuevos pases habrá habido tiempo de sobra para adquirir según las necesidades de cada uno.
Luego está el tema de las superadquisiciones. Por ejemplo, lo de los 18 millones de Projar.
La intención, como he dicho, es la redistribución más amplia posible. Otra premisa es que la Fundación se quede con un paquete importante. A corto y medio plazo, veo muy difícil que una persona o sociedad disponga de un porcentaje grande de acciones. No es ese el espíritu.
Después de sus peripecias con Dalport, Vicente Silla dice que quiere comprar acciones. ¿Se le dará esa oportunidad?.
Como a cualquier valencianista. Claro que podrá.
Usted tiene un aval importante: salvo unas acciones que compró transitoriamente a Bautista Soler, nunca ha vendido ni ha comprometido la venta de sus acciones. De los que tienen más de cien títulos, pocos pueden decir lo mismo: usted, sus amigos José Antonio García Moreno y Paco Raga, Alberto Martí, Editorial Prensa Valenciana; o sea, Levante-EMV...
Y le puedo garantizar que he tenido ofertas muy buenas. Pero si lo hubiese hecho, no estaría aquí.
Las críticas a su sueldo
Se afea en los mentideros su sueldo, como el de Javier Gómez y el de Fernando Gómez.
Si hablo en primera persona, sólo puedo decir que, si hubiese sido por dinero, habría vendido las acciones.
¿Qué le parece la disposición de Jorge Alarte de firmar la paz con el PSPV?
Para mí es un hecho muy importante. Vino a suscribir acciones y nos dijo que estaba dispuesto a retirar los recursos a las cuestiones urbanísticas. Es una cuestión de dialogar, pero estoy muy contento de la total predisposición que aprecié.
Tienen dentro de quince días una junta de accionistas pedida por Dalport que ahora ya parece totalmente inútil: destitución del consejo y anulación de la ampliación de capital. ¿Le gustaría que le mandaran una carta de renuncia y así no pierden el tiempo?
Son ellos quienes deben decidir.
¿Va a aumentar el número de consejeros?
De momento, no está previsto.
Y ya puestos, le hago una de balón. ¿Va a haber que poner de acuerdo a Fernando Gómez y a Unai Emery? Porque eso parece que ya hace aguas.
Mi obligación es que haya diálogo entre ellos y que trabajen conjuntamente. Y yo también.