AMPARO BARBETA VALENCIA
Con lágrimas en los ojos cerró anoche Miguel Ángel Angulo su larga etapa como valencianista. Emocionado y, por momentos impresionado, el jugador más laureado del Valencia dijo adiós. Y lo hizo haciendo gala de la sinceridad que siempre le ha caracterizado. Ni el día de su marcha, se mordió la lengua. "Me hubiera gustado que mi final se hubiera escrito de otra manera. Los dos últimos años han sido muy desagradables, pero prefiero borrarlos y pensar en todo lo positivo", afirmó el jugador en un privado y sencillo acto en el que el "diez" estuvo arropado por su familia, su representante -que rompió a llorar cuando el jugador tomó la palabra- los máximos dirigentes del Valencia -Llorente y Javier y Fernando Gómez-, sus compañeros y un lloroso Españeta.
El club, en todo un gesto con el que intentó enmendar errores anteriores y maquillar la tensa relación mantenida en los dos últimos meses, premió al jugador con la insignia de oro del Valencia
¿Era el acto que Angulo se merecía?, ¿es la salida más apropiada para el jugador más laureado en la historia del club?, al menos él estaba "encantado". Angulo, dijo, se iba "recibiendo el cariño de sus amigos". Y se notó. Sus compañeros, emocionados, fueron los primeros en aplaudir, los primeros en ovacionarlo y los primeros en arroparlo cuando rompió a llorar. Como era de esperar, no asistió a la despedida del asturiano ningún miembro del cuerpo técnico. "Me embarga un sentimiento contradictorio -afirmó- por una parte me voy contento por poder seguir jugando al fútbol y con otro con tristeza porque abandono mi casa", sostuvo el asturiano en una intervención sólo alterada por los lloros de su hijo Miguel. "Aquí he crecido como persona, como futbolista y ahora como padre", agregó. "No tengo palabras para expresar lo que siento. Me voy como llegué, siendo el mismo, con el mismo trabajo, humildad y las mismas ganas de jugar. Ahora quiero escribir otra historia en otro equipo", confesó para afirmar que aquí ha vivido "los mejores años" de su vida.
El presidente Manuel Llorente, empleó un discurso muy directo y familiar, con el que intentó limar las diferencias creadas en los últimos días. Llorente destacó que la trayectoria de Angulo ha coincidido con "la etapa más gloriosa" de la historia del Valencia. "Yo me encargué de traerte a la Ciudad Deportiva 4cuando tenías 17 años. Para ganar títulos se necesitan jugadores de club como tú", dijo sin obviar los últimos episodios vividos que instó a "olvidar".
Miguel Ángel Angulo se va en silencio, haciendo gala de la condición que le ha caracterizado, un jugador de club.