EFE
El Consejo de Seguridad de la ONU condenó este viernes los "actos de intimidación" llevados a cabo por las autoridades de facto en Honduras contra la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugia el depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya.
"Condenamos los actos de intimidación contra la embajada de Brasil", dijo la presidenta de turno del Consejo de Seguridad y embajadora de EEUU, Susan Rice, en una declaración verbal al término de la reunión, en la que también subrayó que el foro que analiza la situación global de Honduras es la Organización de Estados Americanos (OEA).
Los quince países que integran el máximo órgano de decisiones de Naciones Unidas decidieron por consenso esa condena, en respuesta a la petición efectuada el pasado 22 de septiembre por Brasil para que el Consejo examinase la situación en que se encuentra su legación diplomática desde el pasado lunes, cuando Zelaya se refugió en ella.
Rice, durante su declaración posterior a la reunión del Consejo, precisó que "lo que teníamos que analizar aquí era el asunto de la situación de la embajada de Brasil en Tegucigalpa y no la situación (de Honduras) en un sentido más amplio".
Puntualizó que esa crisis "ya está siendo tratada por la Organización de Estados Americanos (OEA)", además de subrayar que el Consejo "pide calma a las partes y que eviten que la situación vaya a más" y señalar que este órgano no tiene prevista ninguna nueva reunión al respecto.
El canciller de Brasil, Celso Amorim, durante la reunión del Consejo la crítica situación humanitaria de su embajada en Tegucigalpa, a la que se le han cortado los suministros de agua, luz, alimentos y comunicaciones, además de estar rodeada por las fuerzas de seguridad de las autoridades de facto hondureñas.
"Es imperativo que el régimen de Honduras cumpla con la Convención de Viena sobre la inviolabilidad de las sedes diplomáticas", dijo Amorim, que acusó al gobierno de facto de Roberto Micheletti de haber cometido "una clara violación de la reglas de esa convención sobre las relaciones diplomáticas".
El ministro brasileño pidió también al Consejo una declaración clara que sirviera "de disuasión contra un posible agravamiento de la crisis", en referencia a sus sospechas de que las autoridades de facto hondureñas podrían preparar el asalto a esas instalaciones diplomáticas.
Amorim añadió que ello también "podría ser una señal de apoyo a los esfuerzos diplomáticos de la comunidad internacional para una restitución pacífica y rápida al poder del presidente Zelaya".