MOISÉS DOMÍNGUEZ VALENCIA
Marta Parra es el arquetipo de la fallera "de barri". Había que remontarse alos años ochenta para encontrar a su falla, San vicente de Paul-Diputada Clara Campoamor en los puestos de honor "con dos hermanas, las Silvente Real" y un año antes, una infantil. Un récord poco habitual de tres seguidas previo a 25 años de sequía. Ahora, su nombramiento es el premio a la constancia "porque llevábamos seis o siete finalistas enlos últimos diez años; eso sí, en infantiles". Empezó la carrera electoral con su hermana menor, pero ella se quedó en las preselecciones. "Lo esperábamos. ¡Es casi tan alta como yo!". Su nombramiento se debe a su poder adquisitivo: "A una amiga le dijero que yo salía seguro porque mi padre tiene un yate. El problema es que debe tenerlo amarrado en algún sitio que no conozco".
Dos periodistas, dos accidentes
El de 2010 es el año de las periodistas: tres de ellas lo son. Tamara García ha trabajado en Televisión y en gabinete de prensa. Ahora estaba sin trabajo en un sector con pocas perspectivas. "¿Cómo me van a coger ahora?. Me dirán que no tengo tiempo para nada. Yo seguiré tirando currículums, porque si me preocupa algo es qué va a ser de mi en el futuro".
También es catódica María Tomás, una cara a veces reconocible en Canal Nou, donde disfruta de una beca, como la televisiva que hay en la corte todavía vigente, Ana Cuesta, aunque en este caso en la sección de deportes. Fue fallera mayor infantil con su hermana, Patricia Tomás, la cual alcanzó un puesto en la corte mayor, allá por 1996. Y ahora acaba de ser fallera mayor teniendo de infantil... a la hija de su hermana. Es una de las más veteranas, lo que contrasta con su condición familiar de "accidente": "mis dos hermanas, Carmen y Patricia, son 17 y 15 años mayores que yo". La consecuencia: reconocer que ha sido de pequeña "de lo peor. Desde pintar las paredes de casa con fresones hasta tirar dinero por la ventana".
La que tiene una carrera más dilatada es la más mayor del grupo, Carmen Seguí que, a sus 28 años, ya ha pasado por Radio Marca, Onda Cero, Actualidad Fallera, presidencia de la Generalitat, Ciudad Ahora y Punt 2. Ahora está sin trabajo, pero con la tesis en proceso: "Documentación y guión del programa La Nau de Punt 2" o algo así. Sus horizontes van más allá, porque "mi ilusión es ser profesora de español en Estados Unidos". Es la más mayor del grupo, con 28 años pero, como María Tomás, también podría ser un accidente: "soy la menor y me llevo 14 y 11 años con mis hermanos. Pero yo sí que era buena, ¿eh?".
Son pocas que dicen (o, al menos, confiesan) tener novio. Una de ellas es Pepa Picó quien, además le sirve de utilidad fallera. "El es quien me ayuda a vestirme y a desvestirme, el que guarda las peinetas en las cajas... lo hace todo". Es la tercera de cuatro hermanos y proceden por parte materna, del mismo sitio que Marta Agustín: Albalat dels Sorells. Pasa por tres fallas antes de llegar desde su domicilio a la falla, una de las más meridionales de Malilla "pero estoy allí, en Ausias March-Na Robella, porque es donde tengo a mis amigos de toda la vida". Allí está metida en el gupo de baile "y me he embadurnado las manos de cola como cualquierotro haciendo la cruz de mayo. De esa que tarda días en irse". Está tan feliz, que de momento no se preocupa por el hecho de haberse quedado en el paro desde hace dos meses.
Y también son tres las que repiten presencia tras haberse dejado ver en la corte infantil. Pilar Giménezera en 1999 una de las bajitas de la corte infantil -segunda fila- y ahora es una percha para la última fila, con sus 1,73, tacones aparte. "Así cambiamos. Yo era pareja de Bárbara Mora. Cuando ella estuvo hace dos años en la corte mayor, estaba en la primera fila, una por debajo. Y yo ahora parezco un pino". Pese a ello, la siguen llamando Piti, como entonces. Estudia Gestión y Administración Pública "pero no me llena. Soy ambiciosa y quiero algo más".
Isabel Amparo y Beatriz Idoia
Su alma gemela es Isabel Hernando: salieron elegidas para el mismo 1999 y para el mismo 2010, cuya pasión por la interpretación va más allá del simple entretenimiento: "pertenezco al grupo de teatro Atiza. Actuamos con carácter siempre benéfico. Tambíen he escrito guiones de cine y he salido en algunos cortometrajes". Fue la primera en ser nombrada, aunque le costó reaccionar "porque me llamaron con los dos nombres, "Isabel Amparo" y como eso me suena a raro, ni me dí cuenta que se referían a mi".
Otra que tiene dos nombres y que también estuvo en la corte es Beatriz Idoia Hernani. Se hacía honor así a sus antepasados paternos, que proceden del país vasco. Ella fue infantil al año siguiente de Piti e Isabel. Aún retiene recuerdos, como aquella vez en que... "me vestí, me peiné, me recogieron y, a mitad camino, me di cuenta que no llevaba los zapatos de valenciana, sino unas chanclas de andar por casa. Tuvimos que volver, claro". Pero aquellas relaciones humanas le marcaron. "El año pasado, mi mantenedor fue el que me hizo de acompañante infantil, Jorge Llatas".
Abuelos ilustres en la fiesta
Sandra Sosa tiene una ensaladilla fallera que la avala. Es nieta de Rafael de Gracia, una institución en la historia de Murillo-Palomar. Cuando enviudó, la abuela, Encarna García, se fijó en la zona donde residían y fue la quien parió la falla Santiago Rusiñol. Y por parte de padre hereda la filiación a Doctor Collado. Fue la fallera mayor del único monumento que abordó a saco el "caso Gürtel" y ahora compagina las últimas asignaturas de psicología con la perfumería de El Corte Inglés. "¡Dejarme decir el nombre de mi jefe!. Se llama Enrique Ramos. Está encantado y a ver si me da más días libres".
Era el año de Virginia
Virginia Yagüe apareció en quinielas, fotos, batallas de flores y finales de elección hace dos años. No escuchó su nombre y volvió a casa. Pero este año las cosas han sido distintas. "Fue mi fallera mayor la que me animó a presentarme. Ella renunció porque dijo que incumplía tres normas no escritas: tener más de 30 años, estar casada y ser madre. Pon su nombre porque se lo debo todo: Vanesa Cañigral". Ahora no tiene más remedio que crer en el destino. "Parece que estaba escrito que 2008 no era mi año y que lo sería 2010. Además, me vino muy bien personalmente. No me desengañé de las fallas y me metí mucho más en la comisión". Por su experiencia se acuerda mucho no ya de las que no salieron "sino de las que han llegado más de una vez a la final y no han salido.
Una cara conocida como secundaria de lujo es Patricia Sánchez, que vio pasar un huracán por su casa cuando Cristina Sánchez, "Cristinita", fue la fallera mayor infantil de Valencia hace cinco años. La jovencita de 15 años se ha convertido en la responsable de un negocio de estética. "Aquel fue un año de supervivencia para mi y mi otra hermana, mientras el centro de la atención era para la más pequeña. Espero que ahora se piense en mi como Patricia Sánchez y no como la "hermana de", por muy orgullosa que me sienta de aquello. ¡Que carreras, que lagrimones en aquella época!".