L. B. B. VALENCIA
La Conselleria de Infraestructuras sigue adelante con su propuesta de construir dos autopistas de peaje exclusivas para coches y acaba de licitar la redacción de los proyectos básicos en Alicante y Valencia. El departamento que dirige Mario Flores sigue así adelante con esta iniciativa que confiaba a la iniciativa privada la construcción de las dos autovías de pago. Las empresas interesadas en ser concesionarias de la autopista de Valencia debían asumir el riesgo de aportar 67,5 millones de euros y buscar financiación para los 382,5 millones restantes (se calculó que esta autopista costaría 450 millones y la de Alicante entre 335 y 484 millones).
La propuesta se presentó en enero y ninguna empresa constructora se interesó por la propuesta del Consell. Ni siquiera las grandes concesionarias como Cintra (del grupo Ferrovial) o Abertis (que ya gestiona la AP-7 a través de Aumar). Las empresas optaron por un discreto silencio. De hecho, ni siquiera hicieron números porque "un análisis serio requiere tiempo y dinero" y la propuesta de las autovías se ha presentado el peor momento.
Por eso la Conselleria de Infraestructuras ha decidido continuar ella los trámites y adelantar trabajo y presupuesto. Los dos contratos que acaba de licitar se refieren a la autovía Alicante-Caudete y un ramal con Crevillent y el tramo más barato de la autopista a Requena, el que va de Valencia hasta la CV-50 en Chiva (que aún no ha empezado a construirse). Esta primera fase debería absorber el mayor número de vehículos y, según los cálculos ofrecidos por la Conselleria de Infraestructuras en enero, sería la más económica (163 millones la variante sur y 150 millones la variante norte, incluido el viaducto sobre el Túria).
La redacción de los , proyectos básicos, estudios de impacto ambiental y de integración paisajística costará 1,3 millones de euros y 587.215 euros. Tendrán un plazo de ejecución de 18 meses. Tal vez así, a finales de 2011, cuando estén redactados ambos proyectos, la actual crisis haya pasado.