ROBERTO MORALES EFE/MADRID
El Alcorcón, un modesto de Segunda división B, condujo al proyecto faraónico de Florentino Pérez al primer descalabro de la temporada (1-0), cerrando dignamente en el Bernabéu la exhibición de la ida y ampliando la mala imagen madridista en una Copa del Rey que no gana desde 1993. La afición del Bernabéu ha perdido la paciencia con Manuel Pellegrini. Sonrojada ante la histórica caída frente un clásico del fútbol madrileño de base, el empuje con el que apoyó de inicio a sus jugadores acabó en indignación contra el técnico chileno. Los seguidores madridistas pidieron, con pañolada, su dimisión.
El espíritu histórico de las remontadas en el Santiago Bernabéu se rebajó a su máxima esencia. La magia de aquellas noches europeas la quiso trasladar el Real Madrid a un partido ante un Segunda B ante el que necesitaba remontar cuatro goles tras protagonizar en la ida uno de los encuentros más sonrojantes de su historia. Pellegrini se encomendó a Kaká, que lo juega todo y pide un respiro, pero se olvidó de colocar a su alrededor jugadores que diesen dosis de fe a un encuentro heroico. No acertó con su planteamiento. Erró con el once titular.
Sacrificó la posibilidad de situar a Marcelo como lateral de largo recorrido y situó a 'Lass' en defensa, dejando a Mahamadou Diarra y Fernando Gago para construir fútbol. Ninguno de los dos está a la altura en el presente ante un Segunda B. Sin confianza, no dieron la velocidad necesaria al juego que demandaban la presencia de tres delanteros.
Son jugadores que quedan señalados. Un descalabro de tal magnitud cobra víctimas. Las primeras fueron Drenthe, Metzelder y Guti. Anoche fue Pellegrini quien ubicó mal sus piezas sobre el tapete. Con Xabi Alonso en la grada y Granero en el olvido, cuando su fútbol necesitaba un creador.
Pero nada quita méritos a la exhibición del Alcorcón. El fútbol actual demuestra que ningún encuentro es fácil de ganar. La evolución física y técnica en cualquier división, más los conceptos futbolísticos de Juan Antonio Anquela, mostraron a un equipo ordenado. Fiel a un sistema. Alejado del miedo escénico, plantaron cara en todo momento.