AGENCIAS BARCELONA
Barbie, la muñeca de medidas imposibles, estereotipo anglosajón a copiar para varias generaciones de mujeres, ha inspirado a medio centenar de diseñadoras, escritoras, artistas, fotógrafas, pintoras y arquitectas en una exposición. "Generación Barbie" es el título de una muestra organizada por Mattel que se inaugura hoy en Barcelona.
La muñeca ha sido convertida por la cocinera Carme Ruscalleda en una mujer trabajadora. La diseñadora Rosa Clarà le ha hecho un vestido de boda y la diseñadora industrial Nani Marquina le ha preparado una enorme alfombra con quinientos bañadores.
La ilustradora de libro infantil Àfrica Fanlo, que nunca tuvo una, la ha llevado "a un territorio de cuento, medio Caperucita Roja, medio Alicia en el País de las Maravillas" y la ha pintado con orejas de conejo. Alaska ha hecho una instalación en la que repasa desde la Barbie superstar a la transexual y travesti. La arquitecta Teresa Sapey ha construido una casa de madera.
Ana Somoza y Juana Canet exponen un proyecto de cartón reciclable; Asha Miró le busca el alma en un grabado de las mujeres de la India y la cineasta Judith Colell contrapone, en un corto, juegos de niñas cortándole el pelo y la falda a imágenes de su infancia. La deportista paralímpica Gema Hassen-Bey le ha hecho una silla de ruedas con alambre y varias cineastas han creado una serie de cortos en torno a la "Barbie web-cam" o a la "Barbie Chat". Patricia Arribálsaga aporta un pastel rosa de seis pisos.