LEVANTE-EMV VALENCIA
María Dolores de Cospedal "teme más a una cámara de fotos que a una grabadora". A pesar de todo, posa para la revista peinada maquillada y con un discreto vestido negro, el perfecto comodín. Vanity Fair recoge en su nuevo número una amplia entrevista con la número dos del Partido Popular, firmada por David López, quien destaca que hay muchas preguntas a las que evita contestar pero que "va encajando" como un púgil.
Tras preocuparse y ocuparse de su imagen -la revista apunta que todo su equipo estaba pendiente de ello- la entrevista se produjo en la sede del PP en la calle Génova, dos semanas antes de la reunión del comité ejecutivo del PP en la que su líder, Mariano Rajoy, intentó zanjar las crisis abiertas en el partido. Algunas cuestiones a destacar, entresacadas del texto facilitado por la revista, De Cospedal se refiere a los problemas de Valencia, aunque defiende totalmente las decisiones adoptadas con Ricardo Costa. El periodista le pregunta cómo explicaría a su hijo, de ocho años, el caso Gürtel. "Le diría que son unas personas que se acercaron alrededor de un partido político y que intentaron aprovecharse del nombre de ese partido y de su estructura territorial para hacer dinero en beneficio propio".
Preguntada por los regalos que reciben los políticos, responde "hay regalos que se pueden admitir, como en Navidades.
Religión y maternidad
En otro momento, la número dos del PP niega haber tenido problemas con Esperanza Aguirre y asegura que su meta política es ser presidenta de Castilla-La Mancha. Respecto a su vida privada, esquiva, se confiesa católica y practicamente y, aunque esquiva y celosa de su ámbito más íntimo, añade que tuvo clara y sin conflictos su decisión de ser madre soltera mediante inseminación artificial.