R. LAGUNA VALENCIA
"¿Quién y por qué mató al tesorero de La Purísima de Ontinyent?". Con este interrogante se cerró el juicio contra el lotero de esta asociación, Isidoro M. E., acusado de la muerte de Roberto Conejero. Con el mismo interrogante quedará este crimen al declarar la Audiencia Provincial de Valencia la absolución del único procesado, al estimar, como expuso la defensa el pasado martes, que "no hay pruebas" ni móvil contra el acusado.
Durante el juicio, Isidoro M. E., que llevaba la lotería de esta asociación, se negó a responder incluso a su propio abogado, Pedro Nácher, alegando problemas neurológicos. Tal vez su testimonio podría haber sido revelador, al menos, para dar luz a otras sospechas. Su abogado recordó que, al inicio de la investigación hubo otros imputados.
Lo bien cierto es, como destaca la sentencia, que el baile de cifras y de testigos no llegaron a aclarar a cuánto asciende el dinero defraudado en la Navidad de 2003 -3.400 o 4.300 euros- ni si la persona que vieron cruzando por el puente de Santa María antes del crimen era Isidoro.
El fraude era conocido por todos
Tampoco el móvil ha quedado demostrado ya que, si lo que pretendía el lotero era salvar su buen nombre ocultando un fraude en la lotería, esta teoría se desmonta cuando el que fuera presidente de la asociación llegó a declarar que Isidoro le comentó que había más papeletas que décimos se habían comprado, con lo que habría que recuperar las que seguían sin vender.
Ello se propuso en una reunión con otros socios, con lo que era público y notorio que no se había llevado bien el tema de la lotería. Pero es que ello, explica el tribunal, ocurría todos los años y, al final, dijo una testigo, había que echar mano al bolsillo para pagar lo que faltaba.
Al lotero se le llegó a acusar también de autolesionarse y simular un robo para justificar la falta de unos décimos y de dinero. "A Isidoro se le ha incriminado por el hecho de no haber muerto durante la agresión que sufrió", llegó a decir su abogado. Y así lo entiende la Sala , que no cree que él mismo se produjera las heridas.
El tesorero de La Purísima apareció muerto en el local de la asociación el 16 de diciembre de 2003, la mañana en que iba a saldar cuentas con el lotero. Cuando éste llegó, otra socia citada para la misma reunión ya había descubierto su cuerpo con el cráneo "masacrado" y en medio de un gran charco de sangre.
"Parece que en Ontinyent puedes matar y no pasa nada"
Los vecinos de Ontinyent mostraron ayer su "sorpresa" ante la sentencia absolutoria. Paula, una vecina de Ontinyent, afirmó que "sorprende un poco que lo hayan absuelto, y a mucha gente no le parecía bien que pudiera ir tan tranquilamente por la calle, cuando al parecer era él el culpable". Pilar, que también expresó su sorpresa, añadió que "si él no es, ahora que detengan a quien lo asesinó". Carmela afirmaba que "todo el mundo pedían que se aclarara porque Roberto Conejero era una bellísima persona", y añadió que la familia de Isidoro M. "también era muy buena gente, aunque él era el más bala perdida". Un vecino afirmó que "parece que en Ontinyent puedes matar y no pasa nada". Otros no se sorprendieron, como José Ignacio, quien destacó que "desde el origen hubo mucha confusión y por eso no me sorprende que el juez no lo tuviera claro. RUTH TOMÁS ONTINYENT