LEVANTE-EMV VALENCIA
Caja Madrid ha decidido aplazar el pago de 25 millones de euros a 10 de sus ejecutivos, "bonus" que forman parte del plan de incentivos que puso en marcha Miguel Blesa antes de su sustitución por Rodrigo Rato en la presidencia y de su integración con Bancaja y otras cinco cajas en el nuevo Banco Financiero y de Ahorro. Al parecer la comisión de nombramientos y retribuciones de Caja Madrid celebrada anoche, optó por aplazar el pago de los "bonus" hasta que se devuelvan los 4.500 millones de euros de ayudas públicas que recibió hace unos meses del FROB, tras la polémica suscitada en la opinión pública.
Además, Rato propondrá el lunes al consejo de administración del grupo la supresión del bonus, que entró en vigor en enero de 2007 y tenía carácter cuatrianual, para los años futuros. En 2010 se había cumplido el primer cuatrienio del plan, articulado a través de una póliza de seguro como incentivo a largo plazo por los resultados del grupo.
El plan fue establecido por el anterior presidente de la entidad y los premios corresponden a su equipo directivo, la mayor parte del cual no sigue en sus puestos con Rato.
El desembolso de los 25 millones de euros debía hacerse ahora, después de que la entidad, junto con otras cajas, haya solicitado las ayudas públicas. No obstante, la mayor parte del importe estaba provisionado con cargo a las cuentas de ejercicios anteriores, antes de que se solicitase dinero al FROB.
En los cuatro años en que ha estado en vigor el plan de premios, el beneficio de Caja Madrid ha caído más de un 75%, desde los más de 1.000 millones de euros que ganaba en 2006 hasta los 256 millones de euros con que cerró el pasado ejercicio. Junto con otras entidades, la caja ha solicitado ayudas públicas en forma de participaciones preferentes por importe de 4.465 millones de euros.
Por otro lado, el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, máximo responsable de la gestión de la caja, recibió una indemnización de 2,8 millones por salir de la entidad. El antiguo director de comunicación, Juan Astorqui, cobró otros 1,4 millones de finiquito, y Ricardo Morado, responsable de sistemas, 1,8 millones.
Desde la Comunidad de Madrid, que está presente en el máximo órgano de gobierno de la caja y que también estaba en el consejo que aprobó en su día el plan de incentivos, rechazan los pagos. Según informaron desde fuentes del Ejecutivo autonómico que dirige Esperanza Aguirre, "no tiene sentido que, en pleno proceso de fusión y con dinero de los contribuyentes, estén pagando a gente que ya no está en la entidad". Una crítica que han trasladado al equipo directivo de la entidad financiera.
La caja de ahorros se ha visto afectada por la crisis y el estallido de la burbuja inmobiliaria, un sector al que la anterior dirección dejó muy expuesta a la entidad. Caja Madrid ha decidido integrarse con Bancaja y otras cinco cajas de ahorros a través de un sistema institucional de protección (SIP) en el que el vehículo será el Banco Financiero y de Ahorros.
La fusión de Caja Madrid con Bancaja es la entidad que tiene una mayor exposición en términos absolutos al sector inmobiliario de todo el sistema financiero. Ese SIP es también el que tiene una mayor necesidad de apelar a los mercados para conseguir liquidez, pues los activos líquidos con que cuenta dan para hacer frente a los vencimientos de poco más de un año, cuando la mayoría de las entidades tienen liquidez para más de tres años, según los datos que han ido comunicando las entidades a la CNMV. La nueva entidad es, además, una de las pocas que no alcanza un coeficiente de capital básico del 8% ni siquiera contando los 4.465 millones de ayudas públicas.