08 de abril de 2015
08.04.2015

"Se veía venir. Lleva mucho tiempo cayendo piedras"

Los vecinos achacan a las lluvias y a las obras de la central eléctrica "que han vaciado la montaña por dentro" el deslizamiento

08.04.2015 | 10:06

La sala de juntas del Centro Social de Cortes de Pallás se quedó ayer pequeña para acoger a las decenas de vecinos que acudieron a la reunión informativa convocada por el alcalde para informar a los vecinos de la situación en que ha quedado el municipio tras el deslizamiento del pasado lunes. La mayoría de los vecinos consultados por Levante-EMV coinciden en un detalle. El alud de piedras «se veía venir, porque lleva mucho tiempo cayendo piedras, aunque no tantas como el pasado lunes», explicaban a este periódico mientras mostraban los «mejores miradores» para observar la lengua de piedras de grandes dimensiones y tierra que casi sepulta a un trabajador de seguridad de la central.

«Y menos mal que no pilló el cambio de turno en la central o a algún coche de los que se marchaba de Cortes tras pasar aquí la Semana Santa», se congratulaban la mayoría, horrorizados por la montaña de piedras calizas que ha sepultado el principal acceso a Cortes de Pallás. «Sólo salimos en las noticias por desgracias. Hace tres años por el incendio y ahora por el alud», se lamentaban mayores y jóvenes.

Aunque son conscientes que la central eléctrica ha concedido una calidad de vida inusual para un pueblo de interior, todos apuntan hacia las obras de la central «que han dinamitado durante años la montaña, que está hueca por dentro, ¿sabes?», como una posible causa de la caída de la ladera que los ha dejado incomunicados durante la semana de Pascua. «Es que depender de un único acceso también es muy arriesgado. El puente de Cortes de pallás lo deberían haber hecho por detrás del embarcadero y así no tendrían que haber construido el túnel que costó tanto dinero, ni pasar por la ladera de la montaña», apuntaba un vecino, Javier Sánchez. Tampoco tienen duda de que las intensas lluvias caídas desde Fallas han ayudado al deslizamiento. «La cascada del Corbinet, que siempre la he visto seca, este año cae con mucha agua de toda la lluvia que ha caído», explicaba Jose Vicente Gómez, otro vecino. El desprendimiento tuvo un primer efecto negativo para la población. «Nos quedamos sin la discomóvil que teníamos organizada», aseguraron ayer miembros de la Comisión de Fiestas.

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