Juan Antonio Blay. madrid.
Pese a su nula experiencia política anterior se ha destacado por la claridad de sus ideas y la contundencia de sus argumentos, ampliando su compromiso como cabeza de lista del PSOE por Alicante.
-¿España goza de buena salud?
-Sí, sí, si tenemos en cuenta las expectativas de vida, las calificaciones que recibe el sistema nacional de salud y los servicios que se ofrecen. España tiene un buen sistema nacional de salud y en promedio su población goza de buena asistencia sanitaria y de buena salud.
-El ciudadano no se queja de la calidad pero sí de la atención que recibe. ¿Hay solución?
-Eso lo tenemos que solucionar. Hay un 70% de aprobación del sistema nacional de salud pero hay aspectos que no están resueltos. Las listas de espera, por ejemplo, aunque van mejorando. También la amabilidad del sistema, que los enfermos puedan estar en habitaciones individuales y que sus familiares les puedan acompañar.
-El modelo descentralizado ¿está consolidado?
-Está bastante consolidado, lo que ocurre es a veces se nos olvida que hay competencias en las comunidades autónomas y también las hay en el ministerio. El Gobierno es responsable de la coordinación, de la cohesión, de la calidad y de la equidad del sistema y trabajar en esos ámbitos significa hacerlo con las comunidades autónomas. Es un modelo útil, que acerca las decisiones a los ciudadanos.
-¿Existe el riesgo de desequilibrios territoriales?
-En el servicio nacional de salud las diferencias deben ser mínimas y ahí es donde un ministro de Sanidad tiene mucho trabajo ... .
-¿Cuál es el papel del Estado? -Debe garantizar, por ley, la equidad, la calidad y la cohesión. Nuestro trabajo se encamina a minimizar las diferencias. Eso se consigue de muchas maneras, la forma más eficiente es una cartera común de servicios. Se aprobó en 1995 y se vuelve a aprobar otra, ampliada, en 2006; es decir que han sido dos Gobiernos socialistas, de Felipe González y ahora de José Luis Rodríguez Zapatero, son los que más han trabajado por la cohesión del sistema. Eso no impide que una comunidad, dentro de sus competencias, pueda ofertar un servicio que no exista en otra, pero siempre al margen de la cartera común.
-¿Le satisface el grado de coordinación con las comunidades?
-Creo que es más alto de lo que sale publicado en los medios. Lo cuento de otra forma: cada tres meses tenemos un consejo interterritorial y mi experiencia es que la mayor parte de los acuerdos se alcanzan por unanimidad sin excluir debates, no siempre marcados por un color político.
-¿La financiación sigue siendo un problema irresoluto?
-Y lo va a ser durante muchos años. Las comunidades tienen necesidades similares y continuas, y el mecanismo que tenemos es vía impuestos. Las comunidades utilizan con baja intensidad esa vía porque no es popular, así es que dejamos que el Gobierno central sea quien cobre los impuestos y le pedimos recursos a papá Estado. Ahora tenemos ya un informe de más de 800 páginas en el que se describe comunidad por comunidad en qué nos gastamos el dinero.
-¿Destinan partidas presupuestarias adecuadas a sanidad los diferentes ejecutivos autonómicos?
-En los dos últimos años se han trasferido a las comunidades 6.800 millones de euros para sanidad; concretamente la Comunitat Valenciana ha recibido 1.100 millones. ¿A qué se han dedicado?; la respuesta debe darla el Consell pero tengo que decir que en muchos casos ese dinero se ha dedicado a otras cosas, a pagar deudas globales. El Gobierno de España no puede fiscalizar, pero ahora ya podemos hacer un seguimiento del gasto sanitario real que se ha hecho y el dinero que se les ha transferido.
-¿Cómo se deben abordar propuestas estatales, como la suya de salud bucodental hasta los 15 años, si los servicios los prestan las comunidades?
-Se lo está usted preguntando al ministro de Sanidad, no al de Economía (ríe) ...
-... no pretendía ser hiriente ...
-(ríe de nuevo). Pero quiero contestar. Sensu estricto, cualquier prestación sanitaria está en manos de las comunidades. Pero si volvemos a la cuestión anterior sobre la equidad y de la cohesión lo que observa el ministro es que aunque transfiere la misma cantidad de dinero a todas las comunidades hay unas que ofrecen unos servicios y otras que no, y entonces tengo que hacer algo para resolverlo. Uno de los mecanismos es cofinanciar ese proceso de forma que lo que hacemos es invitar a todos lo que no están ofertando dentista gratis a todos los niños entre 7 y 15 años a que se incorporen. Claro está, la pretensión es que en cuatro o cinco años esa prestación forme parte del servicio global.
-La Generalitat con el PP inició el "modelo" del hospital de Alzira. ¿Lo considera correcto?
-Conozco bastante bien el modelo, mi familia y mis amigos viven en la comarca. ¿Soy partidario?, mire yo no estoy en contra de modelos de gestión. Yo de lo que estoy en contra es que la salud sea un negocio, lo digo así de claro. Si entra una empresa privada es porque espera obtener un beneficio, que es su legítimo objetivo; lo que yo deseo es que si hay un beneficio no se quede en la empresa privada sino que se quede en el sistema público, de todos los ciudadanos españoles.
-¿Hay riesgo de privatización del sistema público de salud?
-Yo creo que sí. Si se privatizan uno o dos hospitales, pues no, pero si esa es una tendencia creciente al final lo que ocurrirá es que los servicios de salud serán proporcionados por una empresa privada, que tendrá en sus manos todo el proceso. Ese es el punto al cual yo creo que no tenemos que llegar porque el día que una empresa privada sea quien decida cómo tenemos que dar los servicios de salud a nuestros ciudadanos el sistema nacional de salud se derrumba.
-El presidente Camps reclama más dinero por los inmigrantes y los turistas. ¿Está justificada su actitud?
-Se está haciendo mucha demagogia. El modelo de financiación autonómica de 2001, siendo Aznar presidente del Gobierno, tiene previsto cuándo se aumenta el porcentaje de la tarta a repartir, no la cantidad, y eso se hace cuando una comunidad crece un 5% más que el resto. Lo que ocurre es que es un recurso: "Si tuviéramos más dinero haríamos más hospitales". Pero cuando uno va a la Comunitat Valenciana y ve la cantidad de obras que se hacen, pues evidentemente también se podrían haber hecho hospitales, ¿no?, o reparar el metro donde hemos tenido uno de los accidentes más terribles en España. Lo que hay que decir es menos demagogia y más infraestructuras al servicio de los ciudadanos. No podemos tener a los niños en barracones como escuelas y al mismo tiempo ver flotas de `mercedes´ para llevar a todos los cargos oficiales de la Generalitat. ¡Eso no puede ser!. Si uno se gasta el dinero en mercedes es que lo que le gusta son los mercedes´ y si se lo gasta en escuelas es que lo que le gusta son escuelas; pero no me pida dinero para escuelas y luego se lo gaste en mercedes... . ¡Ah!, no tengo nada en contra de la casa Mercedes, podría haber citado otra marca de las potentes ... .
-¿Se invierte lo suficiente en investigación en España?
-Me he pasado 25 años dando la misma respuesta y no la voy a cambiar por ser ministro: no, no se invierte bastante. Y hasta que no alcancemos el 3% del PIB estaremos en franco retroceso. No llegamos ni siquiera al 2% y eso que el presidente Zapatero se comprometió a doblar los fondos y lo ha cumplido, pero si el sector privada no hace lo mismo difícilmente llegaremos al 2%.
-Usted ha sido investigador científico, ¿cómo lleva el trabajo de ministro?
-Hay días que lo llevo bien y días que lo llevo mal. Son formatos distintos. Soy trabajador y no tiene mérito trabajar mucho como ministro, en mi caso. A mí me marea bastante el cambio de formato: como investigador ya es mucho publicar tres o cuatro artículos con afirmaciones muy sólidas y en política estás obligado a atender varios ámbitos y a gran velocidad. Luego está el debate, las descalificaciones... . Manuel Marín tenía razón el pasado jueves..., y a mi espalda tengo los escaños de Pujalte, Zaplana y Acebes.
-Además, ahora candidato del PSOE por Alicante. ¿Ha descubierto ya de mayor su pasión política?
-No estoy seguro de que la haya descubierto; en cualquier caso soy un político bastante atípico ...
-... pues para ser atípico no se muerde la lengua
-(ríe) ... quienes me conocen no se llevarán ninguna sorpresa, ni en La Ribera ni en Alicante. Siempre he tenido un compromiso con la polis, en el sentido griego del concepto. Ser candidato por Alicante es distinto, he vivido la mitad de mi vida en Alicante, donde no han tenido suerte con los alcaldes y los gestores públicos. Me preocupa mucho que el día que se votaron las ayudas para El Verger, Calp y Beniarbeig solo había un diputado del PP por Alicante. Mi compromiso ahora por Alicante es mayor todavía.
-Del laboratorio a un mitin. ¿Irá al médico para que le recete una pócima?
-Soy médico, pero no me automedico (ríe) ... . Una alimentación sana, dormir siete u ocho horas, no fumar, yo no fumo, y en todo caso un consumo moderado de alcohol es suficiente.
-El vaso de vino ¿ayuda o perjudica?
-Vamos a ver. Sensu estricto, el alcohol a cualquier dosis siempre es tóxico. Punto y aparte. Si hablamos de menores, prohibido totalmente. En adultos, un vaso de vino, una copa de coñac, salvo enfermedad incompatible, es algo que incluso los cardiólogos nos dicen que es cardiosaludable.
-Y la siesta ¿es recomendable?
-Siempre, pero no esa de tres horas, de pijama, orinal y padrenuestro. Desconectarse durante el trabajo es recomendable. Yo lo hago.
-¿Usted goza de buena salud?
-Hasta ahora sí. Lo genes familiares que tengo también ayudan. He sido una persona poco recomendable para la industria farmacéutica.
-Pero, confiéselo, ¿qué hábito poco saludable tiene?
-Tengo uno: estoy dejando de hacer ejercicio, y eso no es correcto. El resultado es que estoy ganando sobrepeso y sobre eso se muy bien cuales son las consecuencias. Sé la causa y sé la consecuencia y no estoy poniendo el remedio ... .