11 de agosto de 2015
11.08.2015

El hospital diagnostica cada año 4.000 casos de cataratas

Oftalmología de la Ribera opera a más de 2.000 personas en un año Los especialistas señalan que no todos los casos requieren intervención

10.08.2015 | 22:19

Los especialistas advierten a las personas mayores que deben estar alerta ante los cambios en la calidad de su visión, como pueden ser una imagen nublada, dificultad para ver de noche o con poca luz o visión amarillenta.

La razón está en las cifras, el servicio de oftalmología del Hospital Universitario de La Ribera diagnostica cada año cerca de 4.000 nuevos casos de cataratas, una patología oftalmológica que afecta a más del 50% de los mayores de 65 años de edad y que se eleva hasta al 70% en los que pasan de los 75 años. Aunque no todos los pacientes requieren de operación, en el hospital de Alzira se intervino el pasado año 2014 a más de 2.000 personas por cataratas, es decir, a la mitad de pacientes diagnosticados.

A pesar de que hoy en día se desconocen las causas que originan esta patología, sí están identificados ciertos factores que pueden acelerar su progresión, como son el tabaquismo, la diabetes o la excesiva exposición de los ojos a la luz solar. En palabras del doctor Juan Miguel Tomás, jefe del servicio de oftalmología del hospital de la Ribera, «los primeros síntomas de las cataratas no se manifiestan de inmediato sino que son progresivos, por eso es muy importante que las personas de edad avanzada estén atentos a cualquier cambio en la calidad de su visión». Según Tomás «no todos los casos diagnosticados de cataratas requieren intervención quirúrgica ya que, a pesar de sufrirlas, el paciente sigue teniendo una buena visión. En esos casos, se lleva a cabo un seguimiento del paciente para procurar que la enfermedad no vaya a más».

La principal causa de ceguera en el mundo, es decir, las cataratas, se caracteriza por la opacidad del cristalino, encargado de enfocar la luz que llega al ojo, que provoca que la visión de una persona se vuelva borrosa y turbia.

Para abordar este problema oftalmológico el centro de Alzira aplica una técnica de ultrasonidos que permite romper el cristalino que se ha vuelto opaco y aspirarlo para su eliminación. Para ello, el oftalmólogo realiza una pequeña incisión de entre 2,2 a 2,7 milímetros en la periferia de la córnea, a través de la cual se fragmenta y pulveriza la catarata y se aspira. Posteriormente se coloca una lente intraocular que sustituye al cristalino que se ha retirado. El objetivo de esta intervención es que el paciente quede con una graduación próxima a cero.

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