31 de enero de 2016
31.01.2016

Razones para idolatrar (o no)

30.01.2016 | 23:46

Un chascarrillo con gracia sino fuese porque refleja la insultante realidad visualizaba estos días por las redes sociales el contraste entre los sueldos de algunos prestigiosos científicos o médicos y el pastizal que se meriendan «personalities» como Belén Esteban en Gran Hermano o los protagonistas insulsos de programas como Mujeres, hombres y viceversa. Está relacionado con la creación de los mitos, los ídolos y los dioses de cualquier sociedad. Estas figuras de los personajes de referencia son enormementes interesantes para observar a las sociedades. Al analizar las comunidades de fans y el nacimiento de nuevos ídolos populares es importante conocer las tendencias culturales hegemónicas en la sociedad actual. Los medios de comunicación social reflejan y, simultáneamente, marcan las nuevas tendencias culturales dominantes de una época y se han convertido en los nuevos artífices del buen gusto, según analiza el doctor en Sociología Jordi Busquet. Relacionándolo con el deporte me lleva a pensar en tantos y tantos niños que en cualquier terreno de juego de la Ribera juegan para emular a sus ídolos futbolísticos. Más allá, trasladan a sus vidas dicha pasión por unos personajes que se han convertido en los nuevos dioses del siglo que ahora nos ha tocado vivir.

Messi, Xavi Alonso, Mascherano, Casillas o Maradona. Son nombres de ídolos. También de personas vinculadas a procesos con la justicia por haber defraudado dinero a Hacienda, es decir, a todos los españoles y españolas. Leo Messi y su padre están acusados de haber defraudado presuntamente más de cuatro millones de euros a la Agencia Tributaria de 2006 a 2009. Por su parte, el jugador argentino del Barcelona Javier Mascherano ha aceptado recientemente una condena de un año de cárcel por defraudar 1,5 millones de euros de Hacienda y ha pedido a la Audiencia de Barcelona que le suspenda la pena de prisión o se la sustituya por una multa de 21.600 euros. Otro. El portero y capitán de la selección española Iker Casillas tuvo que pagar dos millones de euros a Hacienda, después de haber sido sometido a una inspección, igual que otros jugadores, como su compañero en el Real Madrid Xabi Alonso o el asturiano David Villa. Pero el deporte de mentir a Hacienda y eludir pagar los tributos que todos pagamos religiosamente no se desarrolla sólo en el fútbol.

En febrero de 2001, el Tribunal Económico Administrativo Central dictaminó que Arantxa Sánchez Vicario debía pagar 3.487.216 euros en concepto de cuotas por el IRPF. Por último (son algunos ejemplos de una lista que podría ser inacabable), el motorista Valentino Rossi fue denunciado ante la Fiscalía de la ciudad italiana de Pesaro por dos hipótesis de delito: omisión de declaración de ingresos y declaración inexacta. Pagó 43 millones.

Y ahí es cuando uno se plantea si quiere que su hijo o hija idolatre a este tipo de gente. A deportistas con grandes dotes pero a ciudadanos horribles que no ayudan, pese a ser multimillonarios, a sacar este país de la crisis.

Otros muchos y muchas menos conocidos hacen, claramente, más méritos todos los días.

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