07 de abril de 2016
07.04.2016

Herido un árbitro en Senyera tras varias agresiones de jugadores y aficionados

El colegiado expulsa a cinco futbolistas locales y sale protegido para evitar que le lincharan

07.04.2016 | 00:01
Herido un árbitro en Senyera tras varias agresiones de jugadores y aficionados

Serios incidentes los acaecidos el pasado viernes en el campo Terres Noves del Senyera, que milita en la Primera Regional. Los ribereños se medían al Moixent, que se adelantó en el marcador, lo que provocó graves amenazas, agresiones y persecuciones sobre el árbitro de la contienda que, una vez más, se vio sólo y sin seguridad ante decenas de personas. Según un vídeo al que ha podido tener acceso este periódico, el colegiado fue perseguido por el campo después de ser amenazado y agredido y sólo la rápida intervención de algunos miembros del club ribereño y de otros jugadores permitió que se le protegiese hasta ser introducido en los vestuarios. Sin embargo, el árbitro hizo constar una pormenorizada acta en la que constan hasta cinco jugadores locales como expulsados por insultos, amenazas y agresiones, caso de «Me cago en tu puta madre, eres un hijo de puta», «¿Vas a expulsarme? Me cago en todos los árbitros de mierda, hijo de puta» o una agresión con una patada en el tobillo derecho. Además hay incidencias sobre otros dos jugadores por sendas amenazas que no se materializaron en agresiones por la actuación de algunos de los compañeros. El árbitro también hace constar en el acta que una parte del público local, identificados por las pancartas que lucían y por sus cánticos y ánimos, estaban consumiendo bebidas alcohólicas y haciendo cánticos ofensivos durante todo el partido. Entre ellos «calvo muérete» dirigiéndose a un jugador visitante, «árbitro hijo de puta», «árbitro te vamos a matar», «árbitro tú pitando y tu novia follando», «alé alé no es culpa tuya, era una puta, hiciste bien». Esta parte del público mencionada estuvo en posesión de bengalas y petardos.

El joven colegiado también informó a la federación que a causa de los zarandeos y empujones recibidos durante el final del encuentro por parte de jugadores y/o aficionados («no los pude observar a todos claramente puesto que estaba rodeado por los delegados los cuales intentaron protegerme», hace constar en el acta) acabó con un dolor lumbar en la parte central-derecha. También con dolor en el tobillo derecho a causa de la patada. En el viaje de vuelta le dieron varios ataques de ansiedad. El árbitro explicó que la Guardia Civil le dijo que no podía actuar porque no había oído nada, «no podía hacer otra cosa que irme», afirmó.

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