10 de abril de 2016
10.04.2016

El rey del trampantojo de Montroi

Héctor Soldado ha invertido gran parte de sus 91 años a simular sobre yeso la madera y el mármol

10.04.2016 | 04:15

Algunas personas viven del arte. En cambio, otras prefieren hacer del arte su vida. Es el caso del vecino de Montroi Héctor Soldado, quien a sus 90 años (cumplirá 91 el próximo 28 de septiembre) presume de tener un museo en casa. Techos y molduras de yeso simulando ser madera de gran calidad, pilares que imitan el mejor de los mármoles. Todo, acompañado de la iluminación precisa, convierten las casas de este ribereño en unas verdaderas galerías. La joya de su trabajo, sin embargo, la conserva en la parte trasera de su casa, donde se haya un monumento dedicado a su antiguo coche.

El lugar en el que en cualquier casa habría un patio o un garaje, en la casa de Soldado se conserva un jardín dedicado a su coche, el cual utilizó durante 30 años. «Coloqué mi coche allí cuando todavía funcionaba porque, al comprarme uno nuevo, este ya no lo utilizaba. Fue mi homenaje particular a un vehículo que utilicé para transportar todo tipo de cosas durante 30 años», explica el vecino de Montroi. El coche, un Renault 4, se sitúa sobre cuatro pilares y esta en el centro de una composición que consta de un pequeño río con una fuente, un puente con su barandilla, una barraca, un merendero, pequeñas figuras y otros elementos ornamentales. «Una bomba se encargaba de desplazar el agua, que transcurría por un circuito cerrado. Incluso había peces en el pequeño río», explica Soldado. «En los últimos años ya no pude hacerme cargo del mantenimiento, razón por la cual el monumento no se encuentra ahora en las mejores condiciones», añade. «Por la noche encendíamos el circuito de luces y el paisaje era muy bonito. Muchas parejas venían a fotografiarse cuando se casaban. Llamaba mucho la atención», se lamenta.

Soldado realizó esta formidable creación artística en 1998 y hasta hace un par de años, además del mantenimiento de la misma, se encargaba de labores como pintar las rejas de las terrazas de las dos casas que su familia tiene muy cerca del consistorio de Montroi. Estos edificios cuentan con creaciones del artista en cada una de las esquinas. Desde techos de yeso pintados con todo detalle para que parezca la mejor de las maderas y molduras con infinidad de rasgos, pilares ornamentados para simular mármol y diseños sorprendentes, al más puro estilo Antonio Gaudí, que consiguen que las dos casas se fundan en unas verdaderas galerías. «Cuando visitaba algún lugar siempre me fijaba en los detalles, en aquellas peculiaridades artísticas que destacaban o podrían proporcionarme una idea», recuerda el artista ribereño, quien elaboró la decoración de sus casas cuando meramente podía. «Realicé todas estas creaciones cuando regresaba del trabajo y los domingos, apenas descansaba», explica. «Muchas veces rehacía lo que construían los obreros para tenerlo a mi gusto. Empleé muchas horas en estos pisos», añade.

Héctor, a quien le nace la vena artística de su padre, quien también era pintor aunque se centraba más en la confección de cuadros, realizó un gran número de trabajos de decoración en viviendas de Montroi, Montserrat o Real. «Hice algunos trabajos en Valencia. Podía haberme instalado en la capital, donde me solicitaban mucho, pero me quedé en Montroi. Aquí tenía mi casa y no me faltaba el trabajo». El ribereño emprendió más tarde un negocio de apicultura, cuyo crecimiento terminó por alejarle de la vida artística. «La apicultura cada vez requería de más tiempo y acabé dedicando una parte muy pequeña de mi tiempo a la pintura, solo para casa o como favor a algún amigo». Hoy en día, la empresa apícola la gestiona su familia y cuenta con buena salud.

La «Barraca del Pintor»

Otros oficio al que dedicó Soldado parte de su vida fue el de agricultor. El vecino de Montroi estuvo hasta hace pocos años vinculado a sus campos, en los cuales también dejó huella de su creación artística. De hecho, en cada uno de ellos se encargó de decorar las casetas, construyendo una de ellas como si de una barraca valenciana se tratara, en la fachada de la cual pintó una parra. «Muchos vecinos se acercaban para fotografiarse. Era muy bonita». Esta caseta se conoce como La Barraca del Pintor. El artista de Montroi también ornamentó algunas casetas de campo por encargo.

A parte de las muestras de su trabajo que puedan haber en las casetas de campo o en sus casas, en pocas viviendas todavía se conserva su trabajo. «La mayoría de casa han sido reformadas», explica Soldado. Sí perdura parte de su trabajo en Real, en casa de una de sus hijas. Al preguntarle por cual fue su creación más importante, el ribereño es contundente: «A todo lo que hice le di mucha importancia. No destaco ninguna creación por encima de la otra», concluye.

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