14 de junio de 2016
14.06.2016

Alzira dedica una multitudinaria despedida a Palacios

Cientos de personas acuden al funeral del presidente de destacadas entidades de la ciudad

14.06.2016 | 00:19
Alzira dedica una multitudinaria despedida a Palacios

La sociedad civil y el estamento religioso rivalizaron ayer para dedicar una masiva y emotiva despedida a José Palacios Boquera. Cientos de personas asistieron al funeral. La Iglesia Católica, a la que tan ligado estuvo el finado, le dedicó un ceremonial solemne y el privilegio de depositar de manera extraordinaria el ataud ante el altar dedicado a Sant Bernat, a cuya cofradía dedicó grandes desvelos. Y ciudadanos de todas las creencias e ideologías llenaron el templo para dar mayor relieve al ritual.

Ocho sacerdotes concelebraron la misa junto al vicario episcopal. Durante la homilía, el párroco Enrique Masiá, destacó la implicación de Pepe Palacios desde la presidencia de las cofradías tanto de los santos mártires de la ciudad como de la patrona, la Virgen de Lluch. «Estaba siempre disponible y en todas partes», subrayó.

La misma dedicación empleó al hacerse cargo y mientras estuvo al frente de la Sociedad Musival de Alzira, del Circulo Alzireño-La Gallera o de la Unión Deportiva Alzira. Representantes de todas estas entidades participaron en el funeral. De hecho, un nutrido grupo de músicos de la banda alcireña entonó marchas fúnebres a la entrada y la salida del féretro.

Tampoco fue menos significativa la presencia de integrantes de la familia Suñer, de la que Palacios fue un fiel empleado y consejero. La hija del fundador de Avidesa ocupó un lugar destacado en la ceremonia religiosa y después en el cementerio. Pero también acudieron decenas de trabajadores de las empresas que ayudó a engrandecer el difunto. Y tampoco faltó el secretario comarcal de CC OO, prueba inequívoca del carácter liberal y conciliador de fallecido.

Uno de sus hijos, José Luis Palacios, destacó la austeridad de su padre y su incuestionable alzireñismo. El actual alcalde, Diego Gómez, y buena parte de su gobierno acudieron a mostrar sus condolencias junto a cientos deconciudadanos. Y antes de alcanzar el camposanto, la comitiva se desvió a la Muntanyeta para detenerse ante la ermita. Allí no cupo ninguna duda. Pepe Palacios se despedía como vivió: feliz por haber nacido en Alzira.

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