28 de agosto de 2016
28.08.2016

Cullera se traslada a oriente a través de la cultura japonesa

El municipio organiza por tercer año talleres sobre tradiciones de Japón en los que participan profesionales

27.08.2016 | 23:18
Cullera se traslada a oriente a través de la cultura japonesa

Jornadas interculturales. Por tercer año, Cullera contó con profesionales como la maestra decoradora Kazuko Tsuzuku para llevar a cabo unos talleres que cada año atraen a más asistentes y que han mostrado las técnicas de decoración y los vestidos típicos de Japón.

Bajo el lema «Harmonía y belleza», Cullera se ha trasladado los últimos dos días al lejano oriente para descubrir la cultura japonesa y su modo de vida. El municipio ha acogido por tercer año consecutivo las Jornadas de Cultura Japonesa, una iniciativa que pretende acercar las peculiaridades de esta civilización a los vecinos y que ha reunido entre ayer y anteayer a numerosos amantes del arte oriental.

El espacio multicultural de la Fonda fue el escenario que abrió las jornadas con un taller de Ikebana, la técnica de la decoración de flor. El mismo fue a cargo de Kazuko Tsuzuku una de las más importantes maestras en la decoración y estilo del arte oriental. Esta técnica tiene su origen en las primeras ofrendas de flores budistas y se desarrolló hasta convertirse en una forma independiente de arte a partir de siglo XV, con numerosos estilos y escuelas. La atención presentada a las plantas y recipientes, así como al espacio que los rodea, distingue a este arte del simple uso decorativo de las flores.

El estilo conocido bajo el nombre de rikka (arreglo erguido), el más antiguo de decoración floral, se inclina por los arreglos sofisticados que intentan reflejar la majestuosidad de la naturaleza. El complejo simbolismo de la cosmología budista se conectaba con cada una de las siete ramas. En el arte floral japonés, el número de flores a utilizar suele ser siempre un número impar, destacando la decoración que se realiza con 7, y que es la más generalizada.

Por otra parte, ayer prosiguió la muestra de cultura japonesa en el Castillo Medieval, donde la terraza de la sala del Mar acogió una prueba especial de yukata, el traje tradicional del verano en Japón. La exhibición fue a cargo del Kimono Club de Valencia, coorganizador de las jornadas junto con el propio ayuntamiento, y contó con la participación, de nuevo, de la maestra Tsuzuku. Los asistentes pudieron probarse los yukata y comprobar lo que se siente al llevarlo, una mezcla de confort y comodidad que combina con una estrechez grande que obliga a caminar con pasos cortos.

El origen del kimono

Originalmente, la palabra japonesa «kimono» significa ropa, aunque hoy en día se refiere al traje tradicional japonés cuyos primeros ejemplares datan del periodo de Heian (794-1192). De la época de Nara (710-794) hasta entonces, las japonesas lucían conjuntos separados que consisten en camisas y pantalones o falda, y los vestidos de una pieza. Sin embargo, a raíz del año 794 apareció una nueva técnica en la fabricación del kimono, el método recto-cortado, que consiste en cortar los tejidos en líneas rectas y coserlos juntos. Esto aportó muchas ventajas, pues eran fáciles plegar y conveniente para todo el tiempo. Los de seda en capas proporcionaban calor moderado para el invierno, mientras que los de lino o algodón eran cómodos en verano. Por todas estas ventajas, los japoneses empezaron a usarlos en sus vidas cotidianas. Hoy día, solo se usan en ocasiones especiales como bodas, funerales o también en ceremonias de té.

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