04 de abril de 2015
04.04.2015
opinión

los chiringuitos

03.04.2015 | 22:03

Seguro que recuerdan la canción del verano del 88: «Yo tengo un chiringuito / a orillas de la playa / lo tengo muy bonito / y espero que tu vayas». 27 años después, si ese chiringuito estuviera en Gandia no le reportaría ni un euro a la ciudad durante Semana Santa. Eso sin tener en cuenta que los 10 que ha construido el gobierno del PP esta legislatura han costado más de 2 millones de euros o, lo que es lo mismo, 200.000 cada uno. Una inversión en ocio que tardará décadas en amortizarse y que, regalando su explotación como ahora, nunca será rentable. Al menos para Gandia.

Arturo Torró, cuando delegó la playa al empresario de la noche Pepe Just, era consciente que ponía dejaba al zorro al cuidado de la gallinas. La playa es, con diferencia, el área de gobierno de mayor actividad durante la legislatura con fracasos sonados como el Maremágnum que el propio el gobierno del PP ha obviado en su balance electoral. El gobierno de los 10 chiringuitos, que es también el de los 9.000 parados, sabía de la importancia estratégica del turismo para la economía de la ciudad, sólo que, en lugar de revertir los beneficios en Gandia, la han convertido en un coto privado.

No es casualidad que Gandia Shore, aquel reallity de excesos que manchó internacionalmente la imagen de una ciudad hasta entonces ligada a la cultura y el buen gusto, se desarrollará entre el chiringuito número 2, adjudicado a un socio de Just, y un chalet relacionado con una concejal no electa. Con Gandia Shore empezaron a sacar tajada a costa de la ciudad. Era un intento de promover el turismo de borrachera, una lacra que tantas ciudades tratan de erradicar y que aquí se promovió irresponsablemente con el objeto de beneficiar a cuatro amigos a costa de los residentes y el turismo familiar.

Ante la indignación ciudadana, el gobierno del PP negó toda relación con Gandia Shore, aunque esté sobradamente documentada la relación. De hecho, el propio alcalde se comprometió a sancionar a «Clavelito», uno de los participantes, por orinar en vía pública. ¿Alguién sabe si aquel angelito pagó los 750 de multa? Ya les digo que no y, de haberlo hecho, habría generado más ingresos para la ciudad que los chiringuitos esta Semana Santa. El alcalde que ha duplicado la deuda en sólo cuatro años, no sólo no les cobra sino que se atreve a decir que Gandia debería de pagarles por abrir.

En menos de dos meses, el PP perderá el gobierno y quieren sacar partido a Gandia hasta el final. Lo que antes se preocupaban por disimular, ahora les da igual y esperan, cantando, su merecido: «si sube la marea / me va de maravilla / la gente se amontona / y yo les doy morcilla?».

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