09 de agosto de 2015
09.08.2015

AUCTORITAS VERSUS POTESTAS

08.08.2015 | 22:09
AUCTORITAS VERSUS POTESTAS

El ex alcalde de Gandia Arturo Torró, recurriendo a un viejo recurso literario, pone en boca de un tal Vicente determinadas cuestiones que no se atreve a decir públicamente. En este sentido me ha decepcionado; le hacía más valiente, pero no me extraña, ya que entre los internautas es sobradamente conocida su afición a usar perfiles falsos en las redes sociales para desvariar, amparándose en el anonimato. Arturo Torró sigue en estado de 'shock' desde el pasado 13 de junio, cuando fue desposeído de aquello que más aprecia: el poder. Sabe que sin él no es nadie y lo está sufriendo ahora, cuando cada vez le ríen menos las gracias.

En primero de Derecho, en la asignatura de «Derecho Romano», nos enseñaron a distinguir la «Auctoritas» (autoridad) de la «Potestas» (poder). Los romanos apreciaban la primera por encima de la segunda. En pocas palabras, la «Auctoritas» era el reconocimiento que se atribuía a las personas que a lo largo de su trayectoria, demostraban una serie de cualidades, un saber y una «autoridad» moral que les concedían un plus de respecto a sus opiniones, aunque estas no llegaran a ser vinculantes. En contraposición a la «Auctoritas» la «potestas» era el ejercicio del poder, sin más. Arturo Torró no ha tenido ni tendrá nunca «Auctoritas» y perdida la «Potestas» –y parafraseando a Luis Van Gaal- va corriendo por ahí «como pollo sin cabeza», repartiendo a diestro y siniestro ante un auditorio cada vez más reducido.

Si se hubiera molestado en acceder a mi declaración de bienes –que es un documento público- sabría que mis propiedades terrenas se limitan al 50 % de una vivienda en Benirredrà y al 100 % de una vivienda en el Grau de Gandia; ese lugar donde, según Torro, nadie me conoce («sic»). Se lo dije una vez y se lo repetiré cuantas más veces haga falta: no me puede dar lección alguna de nada. ¿Me va a echar en cara mi residencia habitual en Benirredrà quien es natural de l'Alcúdia y tiene la doble nacionalidad?

De las únicas lecciones en las que es un maestro nada quiero saber, especialmente de la titulada: «Cómo dejar una ciudad en bancarrota en cuatro años». Su paso por la alcaldía se resume mirándose en el espejo del CF Gandia. Cuando llegó Torró militaba en segunda división B; en una sola legislatura ha descendido tres categorías, ubicándose en la Primera Regional.

También le diré que no necesita citar a Toni Rodríguez para establecer un término comparativo conmigo. Él y yo pensamos igual, nos separa la ideología y nos une el Grau. Aprovecho para agradecerle las largas charlas que hemos tenido y la sensibilidad que ha demostrado a la hora de concretar los problemas más inmediatos que quedan pendientes en el distrito marítimo. Afortunadamente, todos los políticos no son iguales y Toni está en las antípodas de Arturo. Mientras uno se dedicó a mejorar aquello que habían hecho los anteriores dirigentes, el otro utilizó los resortes del poder para ejercer «manu militari» una política de tierra quemada, basada en deshacer cuánto habían realizado sus predecesores.

Intuyo próximo el día en el que los periodistas locales titulen aquello de «Ya no hay quien le escriba a Arturo». Mi paso por la política es circunstancial; cuando concluya, seguiré siendo alguien con «Auctoritas». Creo que tras 35 años ejerciendo mi bendita profesión y sin una sola tacha en el expediente me lo merezco. Para terminar le diré que duermo espléndidamente, no tengo nada de qué arrepentirme y si en los últimos meses me he despertado alguna vez sobresaltado, ha sido por el temor a no poder resolver alguno de los múltiples problemas derivados de su nefasta gestión al frente del gobierno municipal. Como decía Machado: «Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar».

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