24 de septiembre de 2015
24.09.2015

Cuando la amistad está por encima de las ideologías

23.09.2015 | 21:45

En este país políticamente insoportable, en que media España parece estar siempre contra la otra media, resulta gratificante que cinco amigos de diferentes ideas que compartamos mesa una vez por semana, mantengamos la amistad por encima de las ideologías.

Dos de ellos, uno, joven octogenario, y otro, sexagenario en plena forma física que bien podrían calificarse de izquierda anticapitalista, se muestran encantados con la llegada de Podemos, pensando que va a ser el bálsamo de Fierabrás para curar todos los males de la política poniendo en cintura a banqueros, plutócratas y a la mismísima señora Merkel. Pero lo que más me maravilla de ellos es que ponen en duda que Venezuela y Cuba son unas auténticas dictaduras.

Yo sonrío y pienso que hay gente para todo y, para alegrarles la comida, como sé que es pieza de su gusto, les sirvo en bandeja a Esperanza Aguirre. ¡Aquí fue Troya!. Se sumó al banquete el tercer amigo, un joven león africano, y en un plis plas, entre los tres no dejaron de Esperanza ni los huesos.

Aunque el joven octogenario suele poner de vez en cuando una pincelada crítica sobre la vocación nacionalista vasca del sexagenario, este lo acepta con naturalidad, mientras el león africano sostiene que todos somos iguales ante Dios. Yo, que solo creo en la amistad, ingenuo de mí, sonrío admirado por la seguridad con que hablan mis amigos y sigo comiendo la exquisita lasaña.

El joven león, que lucha siempre contra la injusticia y la corrupción, es muy dado a hablarnos de cosas del más allá y me exige, en aras de la amistad, ser más combativo y duro en mis artículos de los jueves. Yo le contesto que escribo sólo para divertirme y pasármelo bien. Pero él insiste y me sugiere que profundice en la metáfora de la bandera y el coño.

Como era de esperar la palabra 'coño' despierta las más variadas opiniones entre nosotros: sobre su forma, tamaño color? Y abundando en un tema tan querido por mí, he encontrado para mi amigo la siguiente cita: «Me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor» (Cantares 2:4).

Llegados a este punto se suma a la comida el cuarto amigo, un funcionario municipal, que viene de una reunión en el Ayuntamiento, un zoológico donde se despedazan a zarpazo limpio las fieras de los diferentes partidos que disimulan sus estrategias bailando el rigodón político. Nos dice que los nuevos debutantes están todavía inmaduros para el arte de la danza, pero preparan concienzudamente su batería de imputaciones para triunfaren la pista de baile. Un baile del que Ciudadanos tiene la batuta para dirigir la orquesta.

Nos despedimos con la cordialidad de siempre y cuando llego a casa, me hago dos preguntas:

1ª) ¿Por qué Ciudadanos no publica un pasquino aclarando las cantidades extraordinarias dilapidadas durante los gobiernos del señor Orengo y del señor Torró?

2ª) ¿Por qué con los excelentes funcionarios que tiene el Ayuntamiento en plantilla, se siguen todavía nombrando asesores?.

El próximo jueves les preguntaré a mis amigos cómo creen que acabará este baile municipal.

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