19 de noviembre de 2015
19.11.2015

El pintor del arco iris

18.11.2015 | 21:08
El pintor del arco iris

El 20 de julio de 1945, coincidiendo con la aparición de un hermoso arco iris en Bellreguard nació, en aquel belloresguardo, un precioso niño, hijo de Pureta y Vicent, que bautizaron con el nombre de Vicente Miguel. Dice la leyenda que en cuanto el médico cortó el cordón umbilical, aseguró que la criatura llevaba en su ADN toda la belleza cromática de los mil colores del espectro solar.

En su juventud, tras superar un grave proceso de cantante del grupo musical «13 de agosto», decidió emprender la búsqueda de los misterios que encerraba la colorimetría para conocer las diferentes longitudes de onda de cada uno de los colores.

Su primer viaje iniciático fue a Barcelona, donde entre diagonales y meridianas descubrió la obra picassiana que le deslumbró. Luego viajó a Estados Unidos y allí encontró toda la magia del technicolor en el que se mezclaban los cadillacs de color fresa con el rock, la salsa, el rubio explosivo de Marilyn y las arenas del desierto de Nevada. Vivió luego en Granada y, como le sucedió a García Lorca, quedó hechizado por la Alhambra, las gitanas de verde luna, el flamenco, el Sacromonte y el Mulhacén cubierto de nieve. En aquel mágico paraíso conoció al pintor Xaveiro y ambos descubrieron una nueva visión del arte que bautizaron con el nombre de «sensorio simbolismo», en el que los sentimientos personales del espectador pueden identificar, de diferente manera, los símbolos que el artista refleja en su obra.

Ávido de conocer nuevas tendencias, Vicente se sumergió en la algarabía del fascinante mundo magrebí, donde, prescindiendo de las figuras humanas, alcanzó su cénit con los arabescos sufíes y los deslumbrantes colores de los zocos y las medinas.

Su obra es extensa como el firmamento. Además de innumerables diseños publicitarios para todo tipo de eventos realizados en Europa y América, sus cuadros están presentes en las más importantes colecciones y museos. Desde el museo de arte contemporáneo en Pirúa (Perú) a la embajada de España en Marruecos, pasando por la Universidad de Marrakech, el Ayuntamiento de Laval (Francia), la colección de la duquesa Medina-Sidonia en Sanlúcar de Barrameda, o la colección Graciela Kosovel en Buenos Aires. Y por supuesto en toda la geografía de la Comunidad Valenciana, donde sus pinturas son un referente de la modernidad.

Algunos admiradores devotos de su obra dicen que en sus pinturas habita el milagro de la colorterapia; un método de la medicina alternativa que se beneficia del efecto armonizador de los colores para estabilizar la salud.

Hasta el 28 de noviembre podéis visitar su última exposición en el taller de Mamma Hoja (Carrer de la Creu, 4, Gandia) donde el artista galopa con sus pinturas junto a los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Junto a Toni Durá, Antonio Montagut, Joan Costa, Vicent Almar, Enrique Bofí, Santiago Mollá, Joan Millet, Francesc Vicens? Vicent Aunión forma parte de los magníficos pintores de esta luminosa comarca de la Safor.

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