03 de diciembre de 2015
03.12.2015

150 carcajadas

02.12.2015 | 23:08
150 carcajadas

En estos días nos hemos enterado de que la Generalitat ha presupuestado 150.000 euros para el viejo hospital de Gandia, un dinero que se invertirá en hacer un centro de salud en estas instalaciones... y nada más. Es decir, en todo el año 2016 sólo se va a realizar un proyecto, absolutamente nada más. ¿Dónde están las promesas electorales de Ximo Puig?, ¿y las de Diana Morant?, ¿y las de Lorena Milvaques? Parece que el tan cacareado, anunciado y prometido centro de crónicos se aleja de nuestro barrio al mismo ritmo que el gobierno local se aleja de los vecinos.

Mucho se prometió en campaña electoral. Los vecinos de este barrio lo sabemos y ahora, buscando mil excusas, poco se va a cumplir. Y es que el barrio Roís de Corella languidece con este gobierno. Languidece porque no se hace nada por él. Las obras del nuevo trinquet están paradas y abandonadas (ya se han producido entradas ilegales en las mismas y robo de numeroso material de construcción, en breve es muy probable que están incursiones aumenten por parte de personas que busquen un lugar en donde guarecerse del frío).

Por otra parte está el centro deportivo Roís de Corella, abierto y promocionado por un gobierno socialista y que ahora, al cabo de pocos años, otro gobierno socialista, o no sabemos muy bien de qué partido, ha consentido que se cierre, dejando en la calle a numerosos empleados y usuarios. Unas instalaciones, en palabras del exalcalde Orengo, «modélicas» que se están echando a perder y que poco a poco acabarán siendo una auténtica ruina.

Y mientras tanto el gobierno que en campaña hablaba de dinamizar el barrio, lo que esta haciendo es hundirlo. Hace pocas fechas se prometió, como gran remedio para esta zona, la instalación de un mercadillo todos los martes. Aparte de que es una idea facilona y con poco atractivo, lo cierto es que, a día de hoy, ni mercadillo ni absolutamente ninguna acción.

Y mientras el barrio de Roís de Corella languidece... languidece pero no muere. Y no muere por la perseverancia y el trabajo de vecinos y comerciantes que creen en este barrio olvidado por el gobierno de la ciudad. Porque las gentes que lo habitan y visitan, que comparten una ilusión por el mismo y por el empeño de propietarios de comercios que intentan día a día abrir sus puertas con la mejor de las sonrisas para sus clientes. Por el trabajo de bares y restaurantes, a pesar de todos los impedimentos que les están poniendo: ya saben a que me refiero: control de las mesas y acoso en cuanto a colocación de toldos y cubiertas.

A pesar de todo y a pesar de este gobierno el barrio de Roís de Corella se mantiene vivo, sigue siendo un barrio dinámico en el que las gentes salen con alegría a las calles, plazas y jardines. Mientras se retiran las pancartas de «salvem el parc de Sant Pere», el parque está abandonado a su suerte, con nulo mantenimiento y escasa presencia policial. Con numerosos problemas (sobre todo cuando anochece) que nuestros «gobernantes» no quieren ver.

Han pasado las elecciones, han olvidado todas sus promesas. Ahora Roís de Corella no es un barrio prioritario. Ahora ya no hay que hacer acciones urgentes para revitalizarlo. Ahora ya nadie quiere salvar el parc de Sant Pere ni el barrio, ahora parece que todo esta bien... y los 150.000 euros de presupuesto para el hospital se perderán en un proyecto de centro de salud que nadie pidió y nadie prometió. 150 carcajadas en toda la cara de los vecinos de este maravilloso barrio.

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