12 de diciembre de 2015
12.12.2015

En busca de una segunda oportunidad

Adoptar un perro o un gato de la protectora de Gandia supone un regalo para quien lo recibe en su casa pero también para el animal, que encuentra una vida mucho mejor

12.12.2015 | 12:46
En busca de una segunda oportunidad

Adopciones de animales. El albergue de Spama, la protectora de Gandia, dispone de 240 animales listos para convertirse en nuevos miembros de familias que busquen una mascota. La adopción ofrece a estos perros y gatos una nueva vida después de que antes les abandonaran a su suerte en la calle.

A las puertas de la Navidad llega el momento de pensar qué y a quién regalar. Normalmente es la familia la beneficiaria de todos los presentes. En el albergue que gestiona la Sociedad Protectora de Animales de la Safor (Spama) en Gandia, sin embargo. hay un buen número de perros y gatos esperando el mejor regalo, una familia. Adoptar uno de estos perros o gatos supone una alegría doble. Por una parte para la persona que lo recibe, a la que empiezan a llenar su vida desde el primer minuto, y por otra para el propio animal, que aunque en el refugio está muy bien cuidado, nunca estará mejor en otro sitio que no sea en una vivienda.

Reclaman cariño, algo que se aprecia en cuanto les miras a los ojos o, simplemente, se cruza la puerta de entrada al albergue y se acercan al visitante pidiendo caricias, arrumacos y, en definitiva, que les lleven con ellos.

Pero un animal no puede ser un capricho que solo dure unos pocos meses. Si en general necesitan cariño, estos, por su especial condición de abandonados, aún más.

En el albergue de Gandia hay unos 240 animales, de ellos, la mitad perros y la otra gatos.

Adoptar un perro de los que viven en Spama no cuesta más de doscientos euros y se entregan desparasitados, vacunados y con todo el seguimiento clínico que han llevado en el refugio desde el día en el que entraron.

Un 80 % o más de los animales que salen de Spama son adoptados por extranjeros, sobre todo en países como Alemania u Holanda, donde la entidad cuenta con voluntarios que se encargan de buscar a las familias. Posteriormente, se realiza un seguimiento para comprobar que la adaptación de las mascotas a su nuevo hogar es buena. La adopción nacional es más bien baja y la entidad tuvo que buscar familias en el exterior.

Muchos de los perros que llegan al albergue están heridos, desnutridos o deshidratados, o todo a la vez. Una vez cruzan la puerta es como si volvieran a nacer. Los profesionales de la entidad, una veterinaria, cinco cuidadores y los voluntarios, forman un equipo que se encarga de darles el cariño que precisan. Están atendidos las 24 horas del día. En el albergue de Spama disponen de muchas horas y espacio para correr.
El anhelo de todos ellos y de sus cuidadores, sin embargo, es el de recalar en una familia que les quieran y les den todo su cariño.

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