15 de enero de 2016
15.01.2016

Tres años después de gestionar la galería comercial, la empresa se fue por no ser rentable

Ni el ayuntamiento pagó el inmueble ni le cobró a la mercantil que tuvo abiertas las boleras y los cines

14.01.2016 | 23:42

En noviembre de 2014 el entonces alcalde Arturo Torró y un representante de Ozone firmaron el contrato de rescisión del contrato para la gestión de las boleras y los cines del hotel Gandia Palace. El contrato tenía una vigencia de 20 años, y hacía tres que tenía abiertos los locales.

Sorprendentemente, uno de los argumentos que dio para poner fin al contrato, del que nunca pagó ni un euro al ayuntamiento, fue que el edificio tenía «vicios ocultos que lo hacen inservible para el destino pretendido» y que era «imposible tener el uso y disfrute pacífico del inmueble debido a las continuas ingerencias por parte del propietario del local colindante».

La empresa se fue, el ayuntamiento no cobró el alquiler y, a partir de ese momento, la galería comercial se quedó cerrada, hasta que el martes pasado el nuevo Gobierno local gandiense accedió y se encontró un paisaje desolador que, seguramente, requeriría la inversión de millones de euros para poder situar allí cualquier otra actividad.

Lo que no se menciona en el contrato que firmó el exalcalde del PP y Ozone son los problemas de embargos y deudas que acumulaba la empresa inicialmente propietaria del hotel y de la galería comercial. De hecho, Arturo Torró llegó a asegurar que fue «engañado» por Vipei SL cuando, a finales de 2011, firmó el documento de compraventa, dado que nadie comunicó al ayuntamiento esas situaciones de embargo.

Para más sorpresas, el ayuntamiento no pagó la galería comercial del Gandia Palace. Únicamente perdonó 1,3 millones de euros a Vipei SL en concepto de IBI. Los restantes 5,4 millones se tendrán que pagar ahora.

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