07 de julio de 2016
07.07.2016
El Gobierno local responde

Los problemas urbanísticos centran las quejas de los ciudadanos de Oliva

El alcalde promete reunirse con los propietarios de Canyaes 1 tras la nulidad del trámite que llevó a su desarrollo Vecinos de Rabdells insisten en que seguirán oponiéndose al chiringuito en la playa

07.07.2016 | 08:45
Los problemas urbanísticos centran las quejas de los ciudadanos de Oliva

Los problemas urbanísticos de las zonas Canyaes 1 y de Aigua Blanca IV, las infraestructuras, el chiringuito de Rabdells y los servicios municipales fueron el eje de las preguntas de los asistentes a la segunda edición de «El Govern respon», que congregó a cerca de un centenar de vecinos de Oliva para preguntar directamente al alcalde, David González, de Compromís, y a los portavoces de los otros tres partidos que sustentan el Gobierno local: Blai Peiró (Projecte Ciutadans), Pepe Salazar (Gent d'Oliva) y Àlex Salort (EU-Acord Ciutadà). Todos ellos contestaron durante dos horas las preguntas de los asistentes.

Representantes de los afectados de Canyaes I y de Aigua Blanca IV pidieron que se sancione a los responsables de las presuntas irregularidades cometidas en ambos procesos de urbanización, y el alcalde se comprometió públicamente a que «tras buscar una solución a los problemas» también se demanden responsabilidades a quien las tuviera.

En esa misma línea, González prometió reunirse con los afectados de Canyaes 1, una vez se disponga de la propuesta para regularizar esa zona urbana cuyo trámite administrativo ha sido recientemente anulado, lo que ha obligado al consistorio a decretar la suspensión temporal de las licencias de obra.

Vecinos de Rabdells, con Juan Soucase a la cabeza, criticaron al Gobierno local por no disponer de todo el expediente del polémico chiringuito de la zona a pesar de que se personaron desde el principio en el caso. El alcalde respondió que había dado orden a los funcionarios para que remitieran toda la documentación, a lo que los vecinos insistieron en que un técnico del departamento de Urbanismo les negó los documentos requeridos, y concluyeron que seguirán presentando recursos para impedir que el chiringuito se monte en el lugar decidido.

También sobre esta polémica instalación del chiringuito, David Roig preguntó por el coste del informe ambiental que avaló la instalación. Blai Peiró contestó que fueron 1.400 euros y que lo encargaron «porque estamos preocupados por el medio ambiente, y por eso pedimos los informes correspondientes», y añadió que la ubicación exacta de esta actividad veraniega ha venido determinada por la Demarcación de Costas.

Vicent Vengut, en nombre de vecinos de las playas de Oliva, pidió un plan de adecuación urbanística para las zonas de Pau Pi y sector 5 de Aigua Blanca, que considera muy deterioradas.

Eugenia Benimeli preguntó sobre el incumplimiento de un mínimo de 35 horas semanales de apertura en las Bibliotecas Municipales en verano y el concejal de Cultura, Enric Escrivà explicó que la razón es la falta de personal para suplir las vacaciones de los empleados, dada la imposibilidad de destinar más dinero a personal.

Vicenta Vallcanera, de la Asociación de Vecinos del Raval, criticó la situación del barrio y Julio Miró la instalación de una antena de telefonía móvil en un edificio de la playa.

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