A finales de los años 70 el doctor Simón Marina fundaba el Instituto CEFER y creaba en Barcelona, el primer banco de semen de nuestro país. Se abría el camino hacía la generalización del uso de semen congelado de donante anónimo que posibilitó el nacimiento de miles de niños en este periodo. Y si entonces supuso una autentica revolución, hoy es sólo una herramienta más de la que servirse para ayudar a las parejas con problemas de fertilidad, señala Marina, que ya en 1999 elaboró un método simple para obtener espermatozoides en hombres parapléjicos que no eyaculan.
En estos treinta años, ha habido hitos importantes que han llevado a las técnicas de reproducción asistida a ser punteras en el mundo. La creación del primer Banco de Óvulos, los primeros nacimientos logrados a partir de óvulos congelados y el nacimiento de niños sanos a partir de pacientes con VIH mediante el lavado de semen son algunos de los hitos que cuenta en su haber este precursor, fundador de la Asociación Española de Andrología, de la que fue presidente y antiguo miembro del comité ejecutivo de la Internacional Society of Andrology.
Pero a veces no es la ciencia, sino la sociedad la que demanda nuevos procedimientos y nuevas indicaciones. Y por ejemplo, hoy, el doctor Marina trata a siete parejas de lesbianas españolas que ejercen su derecho a tener hijos biológicos en pareja. Una aporta los óvulos (madre genética) y la otra lleva la gestación (madre gestante). La Comisión Nacional de Reproducción Asistida, órgano asesor, se ha pronunciado a favor. La legislación española exigía el anonimato en la donación de óvulos, pero evidentemente permitía el uso de los gametos dentro de la propia pareja.
Baja calidad del semen
Coincidiendo con este trigésimo aniversario, el Instituto ha analizado 3.000 muestras de jóvenes candidatos a donantes de semen recogidas en estos treinta años. En el estudio se ha analizado el volumen, la movilidad y la concentración espermática de jóvenes sanos, de 22 años de media, a los que antes de dar la muestra se les realizó un completo historial clínico.
El análisis de estos datos muestra que la movilidad es el parámetro más afectado; el porcentaje de espermatozoides móviles en el eyaculado es cada vez menor. En estos treinta años, la media de espermatozoides móviles ha pasado del 63 al 42%, lo que supone una perdida de movilidad anual del 0,7%. De mantener esta tendencia, en menos de 60 años, todos los espermatozoides serían inmóviles.
En cuanto a la cantidad de espermatozoides, en este periodo de tiempo se ha duplicado el número de hombres que no cumplen OMS que consideran que el semen debe tener un mínimo de 20 millones de espermatozoides por mililitro eyaculado.
No es la primera vez que se llama la atención sobre a pérdida de calidad del semen de los españoles. Por ejemplo, la mayoría de nuestros jóvenes tienen un semen de calidad inferior a lo que la Organización Mundial de la Salud considera como normal en cuanto a volumen, movilidad y concentración.
La OMS establece que el semen normal debe tener un volumen a partir de 2ml, que la movilidad debe ser superior al 50 por 100 y que la concentración de espermatozoides debe ser superior a los 20 millones por cc. Estos parámetros sin embargo no se cumplen en las muestras españolas.
En el estudio presentado el año pasado por el Instituto Marqués, de Barcelona se constató que casi un 10% no llega al volumen del eyaculado; prácticamente, la mitad de las muestras no alcanzan la movilidad requerida, y el 17,5%, no llega a la concentración considerada normal. Así, considerando los tres factores se puede hablar de una subfertilidad o calidad seminal anormal en un 57,8% de los jóvenes; es decir, en mas de la mitad de las muestras analizadas. Es la conclusión mas llamativa del estudio dirigido por la doctora López-Teijón que dice: "Y esa subfertilidad significa que dependiendo de la edad y de la fertilidad de su pareja, tardarán mas tiempo en conseguir un embarazoÉ"
Hasta hace poco se pensaba que las causas de esta pérdida de calidad del semen estaban en el consumo de tabaco, el alcohol, otras drogas, en la vida estresada o en las secuelas de enfermedades de transmisión sexual. Pues bien, no parece que estas razones tengan la mas mínima influencia.
Por ejemplo, estos factores tenían mas incidencia en Coruña que en Barcelona, y sin embargo, entre los coruñeses la calidad de semen era superior a la de los barceloneses. Tampoco la edad parece tener influencia ya que no hay diferencia entre los jóvenes de 18 y los de 30 años.
Los mayores niveles de escasez de espermatozoides se localizan en las comunidades que han tenido mayor desarrollo industrial en los últimos 50 años. Galicia y Andalucía han tendido ese desarrollo en épocas mas recientes. Y Madrid, aunque tiene un alto grado de polución atmosférica, concentra menor contaminación industrial.
Todo parece indicar que las alteraciones del semen se originan en el periodo embrionario, por exposición del embrión a los disruptores endocrinos a través del cordón umbilical. Según el doctor Elbaile, coautor del trabajo, "creemos que esos contaminantes afectan a la formación de los testículos del feto y por tanto alteran el proceso de formación de los espermatozoides. Si esta alteración se produjera después de la pubertad habríamos visto un empeoramiento de la concentración en función de la edad. Y no ha sido así. Y eso apoya la hipótesis de que la afectación se produce durante el embarazo".
La prevención es sumamente difícil. Una gestante no puede retirarse a una zona no industrializada, porque tiene asumidos los contaminantes en su organismo. No olvidemos que se acumulan, señala la doctora López-Teijón. Lo que si podemos decir, añade, es que la calidad del semen mejora con la eyaculación; es decir, que a mas frecuencia de eyaculado, mejor calidad de semen.
Los disruptores endocrinos
Ya están en el punto de mira de muchos colectivos. Se llaman también estrogénicos y son sustancias químicas que en el organismo humano actúan como hormonas femeninas o seudoestrógenos. La Unión Europea ya tiene clasificados 550 de uso habitual en la industria, la agricultura y el hogar. Son muy resistentes a la biodegradación, están presentes en nuestra alimentación y se acumulan en el organismo y especialmente en medios grasos como la leche materna.
Hay restos de fármacos, como la píldora anticonceptiva, o de tratamientos hormonales para la menopausia que aparecen en aguas residuales que llegan a través de la orina de la mujer y también al tirar por el inodoro la medicación sobrante.
La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos considera que la contaminación farmacéutica en el agua es un problema grave y creciente. En 24 grandes áreas metropolitanas han hallado restos de antidepresivos, analgésicos, sedantes, hormonas sexuales y anabolizantes.
La fuente mas preocupante para los autores del estudio son esos disruptores, sustancias químicas sintetizadas por el hombre en las últimas décadas y de uso habitual en industria, agricultura y en el hogar. Actúan en dosis muy bajas y es crucial el momento de la exposición.
Su presencia es mayor en núcleos urbanos y en los mas industrializados. Las plantas potabilizadoras no los extraen de forma total y acaban acumulándose en los ecosistemas acuáticos.
Por poner algunos ejemplos, pueden estar presentes en pesticidas, desinfectantes, disolventes, compuestos clorados, dioxinas, alquifenoles (que se usan como componentes de plásticos y detergentes) en el bisfenol, los policarbonatos y otros productos de moquetas y barnices.
Se sabe, por experimentos realizados en animales, que estos disruptores reducen la fertilidad, alteran el comportamiento sexual, masculinizan a las hembras y feminizan a los machos.