EFE BUENOS AIRES
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Los camareros argentinos utilizan una técnica mixta inédita en el campo de los estudios de la memoria para recordar con detalle lo que les piden los comensales sin tomar nota, según una investigación de científicos cuyas conclusiones divulga la revista especializada Behavioural Neurology.
Los mozos combinan el reconocimiento de algún rasgo característico del cliente, como la cara, el sexo o la ropa, con la ubicación en la mesa.
Los científicos bautizaron a la técnica "método Tortoni" en honor al bar homónimo, que formó parte de la investigación con más de 150 años de vida. El director del Instituto de Neurología y Medicina Experimental y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, Facundo Manes, recordó que en un encuentro con otros siete amigos en el Café Tortoni, se preguntó cómo podía ser que los camareros argentinos recordaran tantos pedidos sin anotar.
"En Estados Unidos, anotan tanto los camareros de los restaurantes más distinguidos como los universitarios que trabajan en cafés populares. Este era un experimento que sólo podía hacerse en la Argentina", expresó.
El estudio se inició hace dos años y, durante varias semanas, llevó a los investigadores a visitar distintos bares porteños clásicos, en grupos de ocho comensales que tras hacer sus pedidos se cambiaban de lugar cuando el camarero no los veía. Al regresar, el camarero notaba el cambio y los científicos medían si cometían errores al servir el pedido.
Si la estrategia de memoria era sólo a través de las caras los clientes, entonces no tendrían problemas al servir el pedido de cada comensal, pero si asociaban el lugar en el que estaban sentados con el pedido, hubieran servido a la persona equivocada.
Por ello, se detectó que lo que usan es una técnica mixta, que hace que tengan una memoria operativa mucho más desarrollada que la común.