ÓPTICA SAVIS
Con los lentes progresivos, al igual que ocurre con la mayoría de los mitos, existen verdades y mentiras, ficción y realidad. Debemos analizar cada una de ellas y desterrar el miedo sistémico que durante muchos años se ha implantado sobre este revolucionario invento, que ya tiene más de 45 años de experiencia.
La historia de los lentes progresivos nos describe cual ha sido su evolución, desde los infructuosos inicios hasta los tiempos actuales. La línea general de (su) idea sigue siendo la misma; partiendo de una visión lejana situada en la parte superior de los lentes irá variando progresivamente la graduación hasta ubicarse en la parte inferior donde se sitúa la visión próxima. Durante esta variación hemos atravesado, la siempre olvidada, visión intermedia.
El motivo de dar un paso más hacia la comodidad y calidad en (de la) visión es bien conocido por todas las personas mayores de 40 años puesto que se produce la llamada vista cansada y con ello la diferencia de visión y graduación entre la visión lejana y la visión próxima, que debe ser compensada con dos prescripciones diferentes.
Dado el avance de la tecnología, tanto a nivel informático como a nivel industrial, los lentes progresivos han sufrido grandes cambios en su fabricación, empezando con los lentes denominados «duros», donde la variación de los progresivos era más brusca, siguiendo con los lentes «blandos», con variación más suave, y acabando en la actualidad con la personalización de estos lentes a cada usuario.
El hecho, irremediable, es que dado el sistema de fabricación existen unas zonas laterales de aberraciones ópticas que junto con la variación de graduación son el fundamento del miedo o del mito.
Este doble hecho, de variación de graduación en vertical y restricciones en el campo visual lateral, es el miedo que debemos desterrar porque si bien es cierto que existen, también es cierto que con su evolución se han minimizado y prácticamente resuelto con la personalización a cada usuario.
Sin embargo, el inicio del miedo sigue siendo el mismo, no ha variado, no ha avanzado, y por tanto se ha quedado obsoleto y desfasado con respecto al cambio sufrido en los lentes progresivos.
Por último, la adaptación a los lentes progresivos está basada fundamentalmente en tres pilares básicos: necesidad, motivación y un tercer grupo que engloba diversos factores, graduación, elección del progresivo, montaje, etcétera.