DRA. FRANCISCA SIGNES
Tras la vuelta al trabajo, la vuelta al cole, la vuelta aÉ volvemos a la rutina y a recuperar unos hábitos de cuidado personal que nos permitan mostrar a los demás la imagen que queremos. El aspecto general de la piel está muy relacionado con la exposición a la luz solar, si según los cánones de la moda que aún impera consideramos una piel bronceada más atractiva, no podemos olvidar las consecuencias que la exposición prolongada al sol tiene para la piel. No obstante, el aspecto de la piel también se ve afectado por factores genéticos, hormonales (como la menopausia), nutrición inadecuada, tóxicos (como alcohol o tabaco) y el propio envejecimiento asociado a la edad.
Clínicamente el envejecimiento cutáneo se caracteriza por una piel que en su superficie queda con una textura áspera, aumenta el tamaño del poro, aparecen manchas marrones y pequeños capilares, y se produce una disminución en el número y función de las fibras de colágeno y elastina lo que se traduce en una piel más fina y con más flacidez. De igual modo, las contracciones repetidas de ciertos músculos van dejando huellas en forma de arrugas en algunas zonas faciales.
Durante los últimos años estamos viviendo una demanda creciente de una nueva generación de tratamientos que producen una mejoría sustancial de los signos visibles del envejecimiento con un bajo riesgo de complicaciones, que no precisan anestesia y, lo más importante, no requieren periodo alguno de convalecencia, por lo que el paciente puede incorporarse a su actividad habitual tras el procedimiento.
El enfoque ideal para nuestros pacientes es la combinación de diferentes técnicas, que determinamos tras el estudio de cada caso, estableciéndose un plan de tratamiento individual. El Botox, cuyo nombre comercial actualmente en España para fines estéticos es Vistabel, es un preparado farmacológico de una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Esta terapia está indicada para el tratamiento temporal de las arrugas de expresión del tercio superior de la cara: patas de gallo, entrecejo, arrugas de la frente y permite una discreta elevación de la cola de la ceja. Es una técnica segura, sencilla, no invasiva, que carece de efectos secundarios importantes. Los resultados son rápidos y temporales, y produce un alto grado de satisfacción del paciente, ya que permite una expresión y mirada serena y relajada, así como la atenuación de las arrugas de expresión. Puede combinarse con otros tratamientos como luz pulsada (IPL), radiofrecuencia, peelings o cirugía.
La mesoterapia es una técnica de administración de medicamentos a través de la piel, en muy bajas dosis, con la finalidad de obtener un efecto local y a distancia. En la cara se utiliza para lograr un efecto rejuvenecedor a corto plazo, aumentando el tono y atenuando las arrugas al estimular el tejido conjuntivo. Para ello se emplean diferentes productos, todos ellos implicados en el proceso de regeneración de la piel, como el ácido hialurónico que es un componente de la piel responsable de la compactibilidad de los tejidos y es capaz de recolectar a su alrededor una gran cantidad de agua, lo que le permite mantener la adecuada hidratación de la piel, y consecuentemente la turgencia, que es una característica evidente de juventud. Es una técnica segura, rápida y que devuelve a la piel hidratación, luminosidad y tersura, pudiéndose combinar con otras técnicas de rejuvenecimiento.
Como el Rejuvenecimiento Facial mediante Luz Pulsada Intensa (IPL) con el que se pretende destruir la lesión pigmentada así como estimular la remodelación cutánea. Actúa sobre los 3 componentes fundamentales de la piel: colágeno dérmico y sustancia extracelular, capilares dilatados dérmicos y la pigmentación irregular cutánea. El resultado es la disminución de las arrugas, el cierre del poro y mejora en la luminosidad y tersura de la piel. Asimismo, fragmenta la melanina dando homogeneidad al color de la piel, y mejora el componente vascular, obteniéndose el rejuvenecimiento global y en todo el rostro de forma uniforme. Su gran ventaja es la recuperación inmediata del paciente. El número de sesiones variará según el estado de la piel, pero suelen ser necesarias 5 ó 6. El intervalo entre tratamientos también es variable, pero habitualmente se distancian 3 ó 4 semanas.
Además del rostro podemos tratar la piel de las manos y el escote, en un enfoque global con resultados muy satisfactorios. No dudes en consultarnos tu caso, te hacemos un plan de tratamiento y presupuesto sin compromiso.