El Instituto Karolinska destacó ayer que los descubrimientos de Blackburn, Greider y Szostak han añadido una nueva dimensión a la comprensión de la célula y que sus investigaciones han arrojado luz sobre los mecanismos de enfermedades y han estimulado el desarrollo de potenciales nuevas terapias.
De hecho, sus trabajos han acreditado que los telómeros y la enzima que los forma (la telomerasa) explican un problema fundamental en la biología: como se copian los cromosomas en las divisiones celulares y como se protegen contra la degradación.
Este hallazgo ha abierto numerosas vías de investigación en el mundo, una de las más importantes son las relacionadas con la actividad de las células tumorales, que tienen una presencia muy elevada de telomerasa, lo que ha propiciado estudios que incluyen ensayos con vacunas.
El director del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, Rubén Moreno, informó a Levante-EMV que en la medicina regenerativa se buscan moléculas que actúen sobre esa telomerasa para facilitar la reprogramación de las células adultas y hacerlas más jóvenes. El no envejecimiento de algunas células del cuerpo humano se paga con la aparición de cáncer, de tal modo que lo que es normal en una célula embrionaria es anormal en el adulto. efe/p. g. b. valencia