Y
a estamos en el otoño y este año en concreto, además de la amenaza para nuestra salud que siempre suponen los procesos gripales comunes, nos encontramos con un nuevo agente infectivo (el nuevo virus de la gripe A (H1N1) que tan negativas consecuencias está suponiendo para aquellos que la han padecido.
Al ser un agente nuevo no estamos inmunizados y puede resultar especialmente grave cuando el sistema inmune está debilitado.Frente a estas amenazas lo más sensato es tomar como hábito ciertas prácticas higiénicas imprescindibles para minimizar las posibilidades de contagio y cuidar al máximo nuestro estado general de salud para que, en caso de ser infectados, la enfermedad curse de la manera más benigna posible. Una dieta variada y equilibrada es garantía de ingesta de todos los macro y micronutrientes necesarios para el organismo. En el caso de la prevención de los procesos gripales en general y de la fiebre A en particular, los micronutrientes (vitaminas y minerales) son de especial importancia pues suponen la barrera defensiva de nuestro organismo. Y en el caso de cursar la enfermedad, la ingesta de líquidos (agua y zumos de frutas) es imprescindible. Para empezar la vitamina C que nos protege de las infecciones y que se encuentra en cítricos, fresas, kiwis, frutas tropicales, frutos del bosque, pimientos y coles. Y continuando con elementos minerales como el selenio y el zinc que potencian la actividad antioxidante. Estos compuestos los encontramos en cantidad y variedad en frutas y hortalizas frescas dado que la vitamina C es muy termolábil y se destruye fácilmente durante el procesado térmico que supone cualquier tratamiento culinario. Tenemos la suerte de vivir en un país con gran diversidad y riqueza de cultivos hortofrutícolas de gran calidad, donde el sector de cítricos en particular (ricos en vitaminas y minerales) tiene una gran importancia económica, y que ahora podemos decir que son una muy buena inversión en salud.
No podemos asegurar que su consumo evite el sufrir estas enfermedades, pero si que en el caso de que esto ocurriera, su incidencia sería mucho más leve dado que nuestro organismo se encontrará con un sistema defensivo mucho más preparado. Es por ello que ahora más que nunca el consumo de frutas y hortalizas frescas debe formar parte importante de nuestra alimentación.
Profesor Titular Nutrición y Bromatología Facultad de Farmacia, UCM. Asesora Científica de la Fundación Sabor y Salud