LEVANTE-EMV VALENCIA
El nuevo método de detección de metilmercurio se basa en la acción de puertas moleculares nanoscópicas. Este tipo de materiales permite el acceso a un determinado lugar, pudiendo ser "abiertas" o "cerradas" a voluntad mediante estímulos externos.
La investigadora del IDM lo explica aplicado al caso particular de la detección de la sustancia tóxica: "La sustancia sólida que se suspende en la muestra de pescado contiene en su interior un colorante. Este sólido se recubre de una especie química que inhibe la liberación del mismo, de modo que cuando el metilmercurio se encuentra presente es capaz de desplazar a esta especie y facilitar la salida del colorante, cambiando la tonalidad de la disolución".
Con este nuevo método es posible detectar niveles de metilmercurio muy bajos, ya que una molécula de metilmercurio permite liberar muchas moléculas de colorante del material, produciéndose así una amplificación de la señal. "La puerta molecular se abriría ante la presencia del metilmercurio, aunque la concentración de la sustancia tóxica fuera muy baja".
El caso más conocido de envenenamiento por mercurio es el de la bahía de Minamata, un pueblo japonés en el que comenzaron a detectarse degeneraciones neurológicas a mediados de los cincuenta por los vertidos que una fábrica echaba desde los años treinta.