El jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas del hospital General de Valencia, Enrique Ortega, manifestó a Levante-EMV que el Stavudine se utilizó mucho al principio de aparición de la enfermedad porque era "muy potente y muy activo". Pero, los especialistas pronto observaron que originaba efectos secundarios como lipodistrofia, lipoatrofia y neuropatía periférica
(adormecimiento y calambres en las piernas) y dejaron de usarlo porque producía "toxicidad mitocondrial". En la actualidad solo se prescribe a quince de cada mil pacientes con resistencia a otros retrovirales. Este medicamento de barrera genética altas (crea pocas resistencias) se ha retirado del cuarto mundo y solo se dispensa en los países en vías de desarrollo. p. g. b.valencia