EFE MADRID
Al menos 24 premios Nobel han visto rechazados sus trabajos iniciales por los editores de las revistas científicas, estudios por los que luego fueron galardonados, entre ellos el bioquímico español Severo Ochoa, que recibió el Nobel de Medicina en 1959 por sus trabajos sobre la síntesis del ARN.
Esta es una de las principales conclusiones de un estudio publicado en la revista holandesa Scientometrics y firmado por Juan Miguel Campanario, profesor de didáctica de las ciencias experimentales de la Universidad de Alcalá (Madrid).
Según ha explicado Campanario, la mayor parte de las revistas científicas siguen un sistema de evaluación por expertos para admitir o descartar los trabajos que se van a publicar. Estos expertos son otros científicos (dos, tres o más, dependiendo de la revista) que leen el trabajo y lo evalúan. El investigador de la Universidad de Alcalá ha indicado que si una revista no utiliza este sistema, en el que los científicos que evalúan los trabajos no cobran por ello, tiene poca credibilidad.
Entre las publicaciones que rechazaron los trabajos iniciales de científicos, Campanario ha citado a Physical Review Letters, que descartó uno de los primeros artículos de David M. Lee, Douglas D. Osheroff y Robert C. Richardson sobre la superfluidez del hielo. Uno de los revisores del artículo argumentó que el sistema estudiado no podía comportarse como los autores decían. Los tres científicos recibieron el Nobel de Física en 1996 por este trabajo.