LEVANTE-EMV VALENCIA
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El estrés derivado de los problemas financieros y laborales que sufren gran parte de los españoles en este momento de crisis se ha convertido en un importante factor de riesgo cardiovascular, advirtió ayer el secretario de la Fundación Española del Corazón (FEC), Alfonso Varela.
En España, el perfil de paciente que puede verse más afectado por estas circunstancias es el de cualquier sexo y grupo de edad pero, en especial, "aquellos de estratos socioeconómicos bajos, con un nivel educativo inferior y con elevados niveles de estrés".
Esta patología provoca un aumento de la secreción de las catecolaminas y de la tensión arterial, lo que favorece el desarrollo de la arteriosclerosis, desencadenando complicaciones cardiovasculares asociadas, tales como infartos.
El especialista ha indicado que los problemas financieros, la preocupación por el fracaso de un negocio o la pérdida del trabajo se han convertido en consecuencias inherentes a "una de las peores crisis económicas que se han vivido hasta el momento".
Varela ha explicado que el efecto del estrés sobre el riesgo de infarto se observa de forma general, con independencia de la edad, sexo, región demográfica o grupo étnico. Sin embargo, se ha demostrado que los diferentes indicadores de estatus socioeconómico y nivel educativo, vinculados a otros factores de riesgo cardiovascular, "se asocian a un mayor riesgo de padecer un infarto, en especial en países con elevado nivel de desarrollo".
El secretario de la FEC ha confesado que es "muy difícil" actuar sobre los factores psicosociales, no controlables por el propio paciente, como puede ser la pérdida del puesto de trabajo.
Por ello, además de intentar mantener la calma, ha apostado por incidir en el control de factores clásicos como el tabaco, la obesidad, el sedentarismo, la hipertensión y la diabetes.