Ramón Pardo, Castelló
La Diputación de Castelló ha acordado suspender de empleo durante seis meses al único traductor de valenciano de la institución, Joan Damià Bautista, al considerarle responsable de una falta grave tras reiteradas negativas a efectuar traducciones de textos oficiales de forma reiterada. Asimismo, se le considera responsable de una falta leve «de incorrección con sus compañeros» tras un incidente de octubre de 2007. Se trata de la primera ocasión en la última década en la que la institución provincial impone una sanción de este calibre, que firma el vicepresidente tercero y delegado del Área de Personal, Rubén Ibáñez.
La sanción que puede ser recurrida por el funcionario ante los juzgados, por la vía del contencioso administrativo pone fin a un expediente abierto en noviembre pasado y que ha propiciado situaciones kafkianas como el hecho de tener que notificar su apertura al interesado a través del Boletín Oficial de la Provincia (BOP), que se edita en la imprenta provincial, lugar de trabajo de Bautista. Y todo porque no fue localizado en su domicilio oficial, en Artana, a pesar de los tres intentos realizados por la institución.
Los hechos juzgados se remontan a mayo de 2007 cuando le fue enviado para su traducción del acta número 18 de la Comisión de Cultura celebrada el 2 de mayo, a lo que por medio de un correo electrónico respondió que «hasta que no se solucione el problema de la imprenta no se realizarán traducciones ni correcciones». Negativa que obligó a recurrir a los servicios de otros funcionarios de la institución cualificados para salvar el problema que se repitió en los meses sucesivos, tal como recoge el fallo del instructor del expediente que constata la «persistente negativa del funcionario al cumplimiento de las obligaciones inherentes a su puesto de trabajo».
A todo ello se se suma un incidente con algunos de sus compañeros en el vestíbulo del Palacio de la Diputación Provincial de Castelló, en la Plaza de las Aulas, el 2 de octubre de 2007, cuando «se dirigió a algunas compañeras en tono insultante y ofensivo».
El único traductor de valenciano argumentó en su defensa «un supuesto mobbing por parte del encargado de la Imprenta, unido a la falta de reacción adecuada de la Administración» ante estos hechos, según se recoge en la resolución de la diputación. Desde octubre de 2007, Joan Damià Bautistas permanece de baja.
El fallo poner fin a la vía administrativa y al funcionario le cabe ahora interponer un recurso potestativo de reposición ante el órgano que la ha dictado o acudir directamente al recurso contencioso-administrativo.
Cabe recordar que la diputación edita varias revistas en bilingüe, así como otras publicaciones y, además todas las actas de los plenos y las comisiones se redactan en valenciano y en castellano. Práctica que también se ha extendido a la página web oficial.