José Parrilla, Valencia
El joven apuñalado por un grupo neonazi el pasado 27 de febrero en la plaza del Cedro de Valencia fue víctima de una de las "cacerías" habituales de este tipo de organizaciones contra inmigrantes, homosexuales o gente con "vestimentas alternativas", como es este caso. Así lo aseguró ayer Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia y portavoz de Acció Popular contra la Impunitat, plataforma que ya ha anunciado su personación en el proceso abierto contra los cuatro "skinheads neonazis" detenidos.
Junto a Esteban Ibarra y otros miembros de la plataforma compareció un portavoz del agredido, Ignacio Paris, quien aseguró que la familia sintió miedo por lo ocurrido y más aún al saber que el presunto agresor está en libertad.
Según su relato de los hechos, "José Luis estaba en un bar con unos amigos cuando entró gente diciéndoles que los iban persiguiendo". Entonces, el agredido "salió a ver qué pasaba" y se encontró con "diez o doce personas armadas con cascos y palos". Ignacio asegura que "todo el mundo salió corriendo y los tres que se quedaron fueron brutalmente golpeados al grito de os vamos a matar guarros", término utilizado por los grupos ultras para referirse al colectivo alternativo y okupa. Además, José Luis recibió una puñalada que "gracias a la ropa y a su movimiento no le costó la vida", precisó Ibarra.
Para el portavoz de Acció Popular, "esto no puede entenderse como una pelea de grupos juveniles". "Estamos -dice- ante un grupo que sale de cacerías y representa un peligro de gran envergadura. Esto no es casualidad. Justo ese domingo se celebraba el día mundial en recuerdo de las víctimas del nazismo. Esto es un crimen de odio al diferente", añadió.
Ibarra exige, por tanto, que haya una mayor implicación de las Fuerzas de Seguridad y que se cree una fiscalía especial. En este caso concreto, respeta, pero no comparte la decisión del juez de poner al agresor en libertad al día siguiente de los hechos. "Hay criminales que están en la calle amenazando a la sociedad", advirtió.
Y quien más de cerca siente ese miedo es el agredido y su entorno, que va a pedir la prisión incondicional del agresor. "Hoy ha sido mi familia y mañana puede ser la vuestra. Hoy ha sido una navaja y mañana puede ser una pistola", declaró Ignacio, quien terminó recordando que "si no se toman medidas se envalentonan". "El silencio se convierte en cómplice de de estas personas", concluyó.