J. Sierra, Valencia
En declaraciones a RNE, Duran ha recalcado que el proyecto de trasvasar agua del Ródano es "factible técnicamente" y lo piensa plantear abiertamente a José Luis Rodríguez Zapatero en el próximo debate de investidura en el Congreso, ante la acuciante sequía que afecta a Cataluña.
Según Duran, la respuesta a esa sequía no debe ser llevar al área metropolitana de Barcelona agua del Segre, afluente del Ebro, sino que, a su juicio, la solución pasa por traer "agua de la Europa húmeda, del Ródano".
"Ésa sería una buena solución no sólo para Cataluña sino también para España", ha garantizado.
"Incluso el coste económico puede ser cero, porque hay una empresa concesionaria que está dispuesta sin duda a hacer esas obras", afirmó el político catalán.
Lo que habría que pagar, ha añadido, sería el suministro de agua.
Duran ha admitido que "obviamente Francia no dirá sí de entrada" a un proyecto de esas características, "pero para eso un Gobierno debe defender sus intereses".
"Y para eso un país tiene que situar la política exterior en la defensa de sus intereses. Y para eso hay posibilidades de buscar contrapartidas a otras concesiones que se hacen a Francia", ha remarcado.
Se trataría en cualquier caso de un "trasvase internacional", por lo que Duran lo planteará al Gobierno español, que "es quien debe acometer esa obra, no el Gobierno de José Montilla".
Rechazo científico
El trasvase del Ebro a Barcelona es "viable" y no tiene "riesgos medioambientales graves", según explicó recientemente en Valencia, invitado por la Universitat, Michel Drain, director de investigación emérito del Centre National de la Recherche Scientique (CNRS), experto mundial en temas hídricos y miembro del comité científico de BRL, la empresa francesa interesada en vender agua del Ródano.
No obstante, Michel Drain se opone al trasvase, que califica de "innecesario".
"Se pueden trasvasar unos 15 m3/segundo a Barcelona porque hay agua suficiente en el Ródano y no hay riesgos medioambientales graves a no ser los derivados del cambio climático, todavía difíciles de precisar. Pero no parece necesario realizar esta obra ya que se pueden resolver los problemas en la misma región catalana".
"En el plano simbólico, pero muy importante por su carácter internacional-añadió Michel Drain, que participó en los primeros estudios de viabilidad del trasvase del lado francés-, sería un estímulo, o mejor dicho, una incitación a una política de oferta que tuvo sus horas de gloria pero que ya queda obsoleta, y cuyas consecuencias tanto en España como en Francia llevan a un desastre medioambiental".
"Es una idea falsa y sobre todo una idea peligrosa ya que aparece el riesgo de confusión entre el gas, el petróleo o la energía eléctrica con el agua, que no es solamente un recurso o una materia prima sino un elemento fundamental del medio ambiente.
"El trasvase -ironizó- sería la más admirable fuente de beneficios para las empresas del hormigón, con la buena conciencia, además, de obrar en beneficio de la comunidad".