Agencias
Bromas aparte, existe una lápida en el cementerio de esta localidad en la que puede leerse el nombre de una persona junto a su número de móvil en vida.
Se trata de John Jacobs, un abogado de Manhattan, fallecido a los 60 años de edad en 2005, que fue enterrado con su móvil, teléfono que aún está operativo y puede recibir llamadas.
"Fue un modo de recordarlo", dice Marion Seltzer, su esposa.
Si alguien marca el número sale el buzón de voz que dice en inglés: "Hola, este es el buzón de voz de John Jacobs, deje el mensaje cuando suene la señal y te llamaré".
"Si estoy triste le llamo y se me pasa (...) creo que hay gente que se alegra sólo con escuchar la voz de su ser querido", Seltzer.