J. P., Valencia
El caso de Valencia no es el único que se produce en la ciudad y ni mucho menos en España, donde los robos de DNI han dado muchos quebraderos de cabeza a sus propietarios legales, sobre todo si no se denunció su desaparición.
A un vecino de Madrid, por ejemplo, le robaron la cartera con el DNI y meses después le llegó una carta de una conocida marca automovilística con el contrato de compraventa de uno de sus vehículos. Cuando se puso en contacto con la empresa, se encontró con que alguien había presentado su DNI junto con una nómina y una declaración de la renta falsa y había financiado un vehículo cuyo importe era de 24.000 euros. Pero es que semanas después y sin que se resolviera el primer caso, le llegó una comunicación similar de la compra de dos vehículos más de dos marcas diferentes, toda una flotilla que alguien estaba disfrutando o revendiendo en su nombre.
Ni se parecía ni firmaba igual
Otro caso similar es el de un individuo que un día recibió el extracto de una cuenta bancaria desconocida para él, pero a su nombre, en la que habían ingresado una cantidad de dinero por la venta de un teléfono móvil de última generación. Al parecer, una persona se había hecho con su DNI meses antes, había abierto esa cuenta, con Visa incluida, y se dedicaba a vender por internet teléfonos a mitad de precio. El estafador ingresaba el dinero e inmediatamente lo retiraba con la visa, de manera que era imposible localizarlo.
Cuando el perjudicado preguntó a la entidad bancaria por qué no habían tenido más cuidado al abrir la cuenta, le confesaron que el estafador era mucho más gordo y que no se parecía en nada al de la foto, pero que se convencieron de que era el titular cuando les dijo que había padecido tiroides. Es más, les explicó que abría la cuenta tan lejos de su domicilio porque se lo había recomendado su padre y llegó a firmar hasta seis documentos diferentes con una rúbrica que en nada se parecía a la del Documento Nacional de Identidad.
Para la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) este tipo de estafas es difícil de neutralizar, ya que los bancos no pueden cuestionar un documento que está bien falsificado y, por tanto, no pueden impedir que alguien abra una cuenta. Todo lo que pueden hacer, y en eso les exigen mayor rigor, es comprobar los datos del DNI y de la fotografía para evitar en la medida de lo posible casos así, algo que generalmente depende de la entidad o de la persona que atienda al peligroso cliente.
Para Avacu, el principal problema, y ahí sí que piden la colaboración de las tiendas, es el de las compras con tarjeta de crédito. Según los datos que obran en su poder, los establecimientos no siempre exigen el DNI al comprador y cuando lo pide se fijan en el nombre y nunca en la fotografía.