M. Ducajú/E. Press, Valencia
El experto Paul Miller indicó a Levante-EMV que la escuela "no puede llevar a cabo la enseñanza de valores sin la familia, pero los centros educativos no pueden decir qué es lo que han de hacer los padres. Nosotros trabajamos de 9 a 5 de la tarde. Transmitir conocimientos es tarea nuestra; enseñar los valores, de ambos".
Miller, adjunto a la presidencia y director de iniciativas de la Asociación Nacional de Centros Privados de Estados Unidos, -que hoy se encargará de la conferencia de clausura del VIII Congreso Mundial de Educación- a preguntas de este diario añadió que "en sociedades como la China hay una cultura de que todos los profesores deben ser respetados. En las sociedades democráticas, los maestros deben educar a los estudiantes para que piensen críticamente, que aprendan a desarrollar su propio criterio. Tenemos que enseñar educación, respeto y, sobre todo, conocimientos. Los buenos profesores, aunque no todos son perfectos, saben cómo pueden hacerlo".
Por su parte, la psicoterapeuta italiana Roberta Milanese, investigadora del Centro de Terapia Strategica de Arezzo -entidad que dirige Giorgio Nardone, dedicada a la solución de los conflictos en el aula y que defiende un protocolo de actuación en estos casos- afirmó que "la hiperprotección que en ocasiones ejerce la familia sobre los escolares es una de las causas que contribuye a dos de los problemas más frecuentes en la escuela actual: la pérdida de autoridad del profesor y la detección del bullying o acoso escolar cada vez en edades más tempranas".
Milanese, que participó ayer en el "Curso de especialización en Solución estratégica de problemas en contextos educativos" que desarrolla el Centro Reina Sofía, explicó cómo actuar en una serie de casos que los profesionales participantes habían planteado previamente.
Según señaló la psicoterapeuta, entre estos supuestos son especialmente abundantes dos fenómenos que el Centro di Terapia está registrando tanto en Italia como en España, el debilitamiento de la figura del profesor como una autoridad reconocida por los alumnos, especialmente a partir de la adolescencia, y la incidencia del acoso escolar ya en niños de 10 y 11 años, cuando lo normal hasta el momento era que se produjeran sobre los 14 o 15.