J. R. S., Valencia
La Nau de Sagunt iba a ser el gran eje sobre el que vertebrar ese paradigma mundial de Ciudad del Teatro que iba a convertir a la capital del Camp de Morvedre en un punto de referencia de las artes escénicas. Y para ello comenzaron a rehabilitar la antigua nave de altos hornos hasta alcanzar ya una inversión de más de 30 millones de euros, pese a estar inacabada y con injustificados sobrecostes incluidos, como así reconoció en su día la propia Sindicatura de Cuentas. Además, para dotarla de contenido y lanzarla al universo mediático, la Generalitat se puso a producir espectáculos de coste desorbitado- muchos de ellos superaron los tres millones de euros- pero alguno de ellos también con resultados artísticos y de público cuestionables.
Hoy la Nau de Sagunt es un espacio muerto en manos de Teatres de la Generalitat que sólo tiene actividad durante el mes de julio como complemento a la oferta del festival Sagunt a Escena y donde ha representado en los últimos años espectáculos de mediano o pequeño formato y escasa repercusión. La Nau lleva ocho meses cerrada. Sin vida y con una inversión desperdiciada o perdida a causa de una gestión carente de ideas.
Es más, nadie sabe que será de ella en el futuro ni existen previsiones al respecto. Como tampoco se sabe nada de la liquidación de la Fundación creada para su gestión y que la nueva ley del teatro adscribía en caso de total desaparición al organismo que dirige Inmaculada Gil-Lázaro.
Pero aún hay un caso más grave. Saber dónde está exactamente o por qué continúa en Roma la escenografía móvil del espectáculo Las Troyanas que la Generalitat encargó a Santiago Calatrava y que quedó inmovilizada en su día por la justicia italiana a causa del fallecimiento de un operario durante su desmontaje.
Ayer, la diputada socialista Ana Noguera se refería a la situación y funcionamiento de Teatres de la Generalitat y a la parálisis que sufre la ley del teatro. Noguera afirmaba que su grupo "sabía que una vez aprobada la ley del teatro iba a quedar escondida y abandonada en un cajón como ha sucedido con tantas otras leyes culturales como la de la música o la de archivos".
Según Noguera, esto ocurre porque "el PP trabaja sólo de cara a la galería, pero sin ninguna intención de gestionar. Sería interesante saber a qué se dedica la consellera de Cultura pues de ella sólo conocemos su ausencia, su falta de gestión y la parálisis del área cultural".