Levante-EMV, Valencia
La compañía Telefónica obtuvo jugosos contratos con la Generalitat en la etapa de Gobierno de Eduardo Zaplana. La importancia de los acuerdos económicos suscritos entre la mercantil y la administración autonómica conllevaron a que los máximos responsables de la empresa en ese tiempo, Juan Villalonga y César Alierta, se desplazaran en mas de una ocasión hasta el Palau de la Generalitat para posar junto al presidente. Con el ex portavoz del grupo popular al frente del Ejecutivo valenciano, Telefónica llegó a suscribir al menos cuatro convenios con la Generalitat que le permitieron controlar todos los resortes de las telecomunicaciones en la Comunitat. El primero de ellos, firmado en 1995, abarcó todo el ámbito de la Red Corporativa de Telecomunicaciones; en 1996 se selló otro sobre servicios avanzados de telecomunicaciones y multimedia; en el año 2000 sobre telefonía móvil; y el de 2001 sobre mejoras de las infraestructuras de telecomunicaciones en la Comunitat. Aunque sobre el papel estos acuerdos consistían en protocolos de colaboración tecnológica sin contenido monetario concreto, en la práctica daban a Telefónica la exclusividad de todos los servicios de telecomunicaciones de la administración autonómica.
Al margen de los convenios de colaboración, Telefónica también logró importantes adjudicaciones, algunas de ellas polémicas, como es el caso del teléfono de emergencias 112. Por este contrato, que Zaplana hizo posible al privatizar este servicio público, la empresa entonces presidida por Villalonga obtuvo 3.806 millones de las antiguas pesetas. El concurso convocado desde Presidencia de la Generalitat estuvo en el punto de mira, ya que se optó por la oferta económica más cara. Se dio la circunstancia de que la beneficiaria del concurso estaba participada por una firma -Idec- que realizó el pliego de condiciones del concurso.
Los derechos del Valencia CF
Ya en ese momento, la oposición acusó al Consell de Zaplana de adjudicar el concurso para "favorecer a los amigos". La polémica adjudicación coincidió en el tiempo con la guerra entre las plataformas digitales Canal Satélite y Vía Digital por la emisión de los partidos de futbol. Telefónica era accionista mayoritaria de Vía Digital, en la que también participaba Canal 9 con un 2% del capital. TVV llegó a aportar 800 millones de pesetas en su participación accionarial.
La controvertida operación de cesión de los derechos de imagen del Valencia CF por parte de Canal 9 en 1996 también acabó beneficiando a Telefónica a través de Vía Digital. Televisión Valenciana, bajo el control de Eduardo Zaplana, pagó 12.000 millones de las antiguas pesetas por la exclusiva de los derechos de imagen del Valencia CF hasta la temporada 2002-2003 para sólo 33 días después cedérselos por el mismo precio a Antena 3, la televisión privada con la que el Gobierno de Aznar quería minar el poder del grupo Prisa. Los derechos acabaron en manos de Vía Digital después que Telefónica entrara en el accionariado de Antena 3. Fue entonces, al menos en apariencia, cuando se produjo el momento más crítico de las relaciones de la Generalitat con la compañía. Como en la operación de 1996, Canal 9 no se reservó los derechos del Valencia en la competición europea, estos quedaron en exclusiva en manos de Vía Digital. "Las relaciones no serán las mimas", llegó a afirmar Zaplana.