Los siete pasajeros españoles del buque siniestrado "Assalama" que estaba previsto que viajaran ayer a Gran Canaria se negaron finalmente a embarcar y decidieron quedarse en El Aaiún con el resto del pasaje, un total de 68 personas.
El grupo de españoles (ocho adultos y tres menores) que viajaban en el buque permanecen en la capital del Sahara Occidental e intentan llegar a un acuerdo sobre la indemnización de sus pertenencias, entre ellos sus vehículos.
El director de Recursos Humanos de la naviera viajó a El Aaiún el día del accidente y ayer, a su regreso a Gran Canaria, explicó en el Aeropuerto que la compañía no volverá a fletar un avión para el pasaje hasta que este comunique su intención de regresar.
Sobre las motivaciones del pasaje para negarse a regresar aseguró que "en realidad" desconoce cuál es el desacuerdo, pues el armador ha intentado repatriar al pasaje cumpliendo sus obligaciones legales -y por encima, con creces, apostilló-, y para negociar con la compañía aseguradora, que se ha hecho cargo del barco, a su juicio deberían viajar a la isla, donde está la oficina de P&I.
Por ello, consideró que "será apetito" de ellos el no querer regresar a Canarias, lo que consideró un fallo de estrategia por parte del pasaje.