P. G. B., Valencia
El director de la Unidad de Psiquiatría Infantil de la Clínica Universitaria de Navarra, César Soutullo, manifestó ayer en Valencia que las grabaciones de las agresiones a menores reflejan la banalización de la violencia, "ésa -destacó el experto- es la causa del problema de la violencia y del incremento de las conductas violentas entre adolecentes".
Para tratar una conducta violencia lo primero que hay que hacer es diagnosticarla adecuadamente. Estos comportamientos, en ocasiones, se producen por un déficit de atención e hiperactividad que puede complicarse con un trastorno negativista de depresión.
"No toda la agresividad es igual, hay fármacos que funcionan", agregó el psiquiatra infantil, que cifró en un 5% la prevalencia del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDH), lo que significa que en cada aula hay un niño afectado.
Los tratamientos farmacológicos pueden conseguir una importante mejoría del niño en solo una semanas. Un 40% de los menores podrán dejar el tratamiento al cabo de un tiempo y el resto, probablemente, tendrá que mantenerlo de por vida.
Soutullo explicó que en las conductas violentas hay factores que intervienen como la falta de normas y de límites, el abandono, el fracaso escolar, el abuso de sustancias..., "situaciones que podrían mejorar si se tratan".
El especialista observó que no hay niños que sean violentos per se, aunque sí que hay menores que sufren un trastorno bipolar o otro tipo de alteraciones psiquiátricas como la depresión que tienen conductas violentas por la irritabilidad que experimentan que es el síntoma reactivo que emerge cuando se produce una frustración.
La prevalencia de la depresión infantil oscila entre un 2 y un 5%. El especialista explicó que hay algunos trastornos psiquiátricos que se producen porque el niño vive en una familia desestructurada; sin embargo una de las situaciones que más perjudican y dañan a los niños es la agresividad y las discusiones que mantienen los padres, "eso puede causarles trastornos serios".
El experto indicó que los trastornos psicológicos infantiles se detectan cada vez más temprano y que los más frecuentes son el déficit de atención e hiperactividad y los trastornos de humor, entre los que figuran la depresión, ansiedad, miedos y fobias...
La mayoría de las alteraciones son de origen genético, "por algún tipo de trastorno cerebral", aunque el experto consideró que hay situaciones ambientales que también pueden influir, aunque en menor medida.