Enrique Ballester
La dominical era la jornada sobre la que apostaban a ganador los organizadores. El primero en aparecer en el Escenario Verde fue Leonard Cohen. El veterano poeta canadiense, que regresaba a España tras quince años de ausencia, regaló una actuación mágica a su público. Cohen, mesiánico, desarrolló un listado de canciones impecables, clásicos entre clásicos. La voz se alzó para recitar sus textos imprescindibles, claves de la música contemporánea.
Su presencia elevó, en un curioso choque generacional, la edad media de los asistentes. Incluso se vieron familias enteras presenciando el concierto, algo bien poco habitual en este festival. El poso y la sapiencia de Cohen fundió prejuicios basados en la fecha de nacimiento. Apoyado en unos acompañantes de un nivel extraordinario, su victoria fue tan inapelable como universal.
La actuación se hizo corta, pero es que además fue corta. Sólo una hora de concierto en cierto modo es desaprovechar a un artista que en otros lugares está sobre la escena mucho más tiempo. Se había especulado en la posibilidad de un dúo Cohen-Morente, que, al menos durante la actuación del primero, no se produjo.
Con el Verde aún envuelto en una aureola especial por la actuación de Cohen, tomó el relevo Enrique Morente, quien antes de tocar Omega, recreó un círculo de baile, con palmas y voces flamencas incluidas, convirtiéndose el Escenario Verde en un auténtico tablao flamenco. Luego Morente, acompañado por Lagartija Nick, con Antonio Arias al frente, no decepcionó a nadie. Los temas de esa perturbadora fusión entre poesía, rock y flamenco que es, el ya legendario y rupturista desde el primer día, Omega, retumbaron en toda la esplanada, con Erik Jiménez potentísimo a la batería. Morente cantó con una crudeza cercana, a veces cálido, siempre desgarrador. Una demostración de arte arrebatador.
Tras ellos, y justo al cierre de estas líneas, aparecía la flema británica de Morrissey en el Verde. El que fuera líder de The Smiths precedió a otro icono de las últimas décadas, la incombustible Siouxsie. También se especulaba sobre un posible dúo entre ambos. Siouxsie fue la penúltima en actuar, antes de Vive La Fete, en el foco principal del FIB Heineken 2008.