Se ha adelanto el juicioso escritor Vila-Matas con su equipo, pero hace tiempo que en Mestalla se barrunta la posibilidad de crear una plataforma contra los mandatarios que nos han dado el poder y las acciones. No es para menos. Vicente Soriano (VS) es el último que apunta maneras, si bien debería profundizar en el empacho blanquinegro sobre la incertidumbre social que preside una entidad en sus momentos más críticos. No sé si va tener tiempo, entre tanta zancadilla institucional y financiera preparada para su disgusto. El mejor regate a sus antagonistas y el mejor servicio al Valencia será pasar del pelotazo a la pelotita. Ceder el protagonismo y los focos al terreno de juego y esperar que el criterio de Emery sea capaz de sacar el máximo rendimiento a Villa, Silva, Marchena, Albiol, Albelda y Baraja. Ese envidiado sexteto tiene aún mucho recorrido y bien engrasado puede dar más de una alegría.
LAS OBRAS. Está muy bien que VS asuma su papel institucional, pero que no se equivoque. Nadie mejor que él sabe la dificultad que atraviesa la construcción del nuevo estadio y lo paradas que están las obras. Basta con ir a la avenida de las Corts Valencianes y constatar la lenta actividad. Por cierto, la pendiente del populismo arrastra al precipicio. No vale decir que en septiembre estarán vendidas las parcelas de Mestalla. Debe explicar a quién, cómo y por cuánto con la operación esté cerrada. Si no es más de lo mismo.