Víctor Romero, Valencia
El Consell ha hecho de los grandes eventos uno de los ejes de su política en los últimos años. Sin embargo, está por demostrar su capacidad de atracción de inversiones y su encaje como reclamo económico base para potenciar la imagen de la Comunitat Valenciana en el exterior.
El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, trabaja en una remodelación de su Gobierno autonómico que podría incluir la fusión de las conselleries de Turismo y Cultura con la intención de emular las políticas que se desarrollan en algunos países del norte de Europa. La fusión tendría dos objetivos básicos. Por un lado adelgazar la estructura administrativa de la Generalitat para tratar de ofrecer imagen de austeridad en tiempos de crisis. Por otro buscaría potenciar ambos sectores como apuesta económica conjunta para intentar compensar el desplome inmobiliario y la caída del sector de la construcción, uno de los pilares sobre el que se sostenía el PIB de la Comunitat Valenciana.
La autonomía es uno de los principales destinos turísticos de España, pero hasta ahora ha basado ese éxito en el modelo de sol y playa. La fusión de Turismo y Cultura buscaría crear sinergias para coordinar la oferta e incluir en las políticas turísticas los grandes eventos como la Fórmula 1, la existencia de hitos arquitectónicos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias o fiestas tradicionales de importante repercusión nacional e internacional como las Fallas, las Hogueras de Alicante o la Tomatina de Buñol. Además Cultura aportaría a la gestión conjunta la red de museos de las Generalitat y su supervisión sobre la conservación, mantenimiento y explotación del patrimonio histórico valenciano. En definitiva, la unión de ambos departamentos buscaría potenciar la industria cultural y de entretenimiento como valor añadido a la industria turística tradicional.
La fusión no está todavía decidida pero forma parte de las hipótesis de trabajo que maneja Francisco Camps en una posible remodelación de su Consell. Además permitiría mantener la promesa electoral de tener una Conselleria de Cultura sin tener que reconocer el fracaso de la gestión de su titular, Trinidad Miró. La crisis de Gobierno podría retrasarse hasta el próximo mes de octubre toda vez que el PP celebra mañana por la noche en Castelló la cena de inicio de curo político con papel estelar de Francisco Camps y que los socialistas se han adelantado con la consigna de la dirección federal del PSOE a sus ayuntamientos y Gobiernos autonómicos para que dibujen política austeras y congelen los sueldos de sus altos cargos. Además, el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista José María Barreda, anunció el pasado domingo la remodelación de su Ejecutivo con la supresión de cuatro consejerías como gesto de "austeridad" y "reducción del gasto" público. Se da la circunstancia de que Barreda también ha fusionado los departamentos de Turismo y Cultura.
Supresión de departamentos
Como ha venido publicado Levante-EMV, en los planes de trabajo del jefe del Consell está también la posibilidad de suprimir las conselleries de Inmigración y Gobernación, que pasarían a fusionarse con Bienestar Social y Justicia respectivamente. Administraciones Públicas y Función Pública, ahora en el departamento de Fernando de Rosa, podría pasar a Presidencia y quedaría bajo el manto del vicepresidente primero, Vicente Rambla, que vería así incrementadas sus competencias como coordinador político de la Administración autonómica.
En esa suerte de sudoku político el titular de Inmigración, Rafael Blasco, podría asumir Bienestar Social para responsabilizarse de la polémica gestión de la Ley de Dependencia, mientras que el vicepresidente tercero, Juan Cotino, regresaría a Agricultura. Cotino ha expresado en privado que no está a gusto en Bienestar y añora los años en que fue titular de Agricultura. En ese sector comenzó el vicepresidente tercero su vinculación al mundo político.
En el caso de que el conseller de Medio Ambiente, Agua y Urbanismo, José Ramón García Antón, abandonase la primera línea política, como se comenta en círculos populares, Cotino podría asumir parte de sus competencias en un departamento que sumaría Agricultura, Medio Ambiente y Agua, con una estructura similar a la que tiene el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino que dirige Elena Espinosa. Esa suerte de macroconselleria permitiría a Cotino mantener el rango de vicepresidente. La clave estriba en diseñar cuál podría ser el destino del área de Urbanismo y Vivienda.
En la posible remodelación no está previsto que salga del Consell el vicepresidente económico, Gerardo Camps, pese a que son conocidas su casi inexistentes relaciones con el vicepresidente primero Vicente Rambla. No se descarta en cambio algún tipo de iniciativa para potenciarla conselleria de Industria en un momento en el que la crisis se están extendiendo a los sectores industriales y los empresarios buscan una mayor interlocución con la Administración autonómica para buscar soluciones y respaldo público a sus iniciativas.